Fallece Luis do Asilo, figura «excepcional» de Ortigueira, amante del teatro, del cine y de París

A. CUBA ORTIGUEIRA / LA VOZ

ORTIGUEIRA

Luis Alonso Santiago, Luis do Asilo, con pelo blanco, gafas y corbata, en Ortigueira, con su compañero Manolo y otros amigos
Luis Alonso Santiago, Luis do Asilo, con pelo blanco, gafas y corbata, en Ortigueira, con su compañero Manolo y otros amigos

Destaca su faceta de coleccionista de fotografías antiguas y de programas de mano de cine

21 sep 2023 . Actualizado a las 18:54 h.

El escritor y pedagogo José Manuel Suárez Sandomingo habla de Luis Alonso Santiago como «alguien excepcional», seguramente «la persona que más homenajes recibió en vida». Falleció a los 93 años en Pamplona, de donde era su compañero, y Ortigueira le despedirá el lunes (será enterrado en el cementerio municipal tras la misa, a las 18.00 horas, en la iglesia parroquial de Santa Marta). Nació en Cariño, cuando aún pertenecía a Ortigueira, el 31 de diciembre de 1929, pero pasó buena parte de la infancia y juventud en el asilo ortigueirés (de ahí que fuera conocido por todos como Luis do Asilo), que estaba junto al hospital de San Roque, donde fue tratado por problemas de salud, como cuenta Suárez Sandomingo en el capítulo que le dedica en su libro Orteganos ilustres.

Era un niño cuando falleció su madre, con 26 años, y tenía diez cuando pereció su abuelo. Su escasa formación académica «nunca fue un obstáculo en su vida, gracias a su carácter autodidacta», apunta el autor, que destaca su amor por el teatro y su afición por el coleccionismo (de fotografías antiguas de Ortigueira y de programas de mano de cine). En el teatro se inició en el asilo, con vecinos de Miñaño, y tras años de actor, a partir de 1955 se convirtió en director, con varias obras representadas en el teatro local.

París, adonde emigró a principios de los 60, «alimentó su pasión por el teatro». Allí se incorporó al club Luz y Calor, «donde creó su propia compañía bajo el mismo nombre», recuerda Suárez Sandomingo, con la que actuó en la capital francesa y en Ortigueira, Cariño o Vilalba, «con grandes triunfos». En la ciudad de la luz nutrió su cinefilia, «recorriendo los cineclubes para visionar todas aquellas películas que, a causa de la censura franquista, no podían exhibirse en España».

Su pasión coleccionista acabó siendo reconocida en la Cinemateca Francesa, con un tercer premio en el concurso convocado por el centenario del cinematógrafo de los hermanos Lumière. Siguió juntando programas hasta rondar los seis mil. Articulista del semanario local La Voz de Ortigueira, su polifacética trayectoria fue reconocida, entre otras distinciones, con la Medalla de Honor de la Emigración Española, la Medalla al Mérito en el Trabajo (categoría de plata), el premio periodístico David Fojo o la copa al mejor grupo teatral español en París.

Leandro García-Armero Pita, amigo de Luis, recuerda que ejercía de anfitrión de los ortigueireses en París: «Nos acompañó en la luna de miel, su casa era visita obligada». Luciano Álvarez, también cercano, le evoca como «un hombre muy simpático, muy alegre, detallista al máximo y muy agradecido... era entrañable, una institución». Hace dos años que acudió a Ortigueira por última vez.