En Ortigueira hay una farmacia por mil habitantes y en Ames por 4.000

Solo un ayuntamiento de la provincia de A Coruña no tiene botica, Vilasantar


Santiago / La Voz

Las oficinas de farmacia no son simples establecimientos comerciales. Su tarea es asistencial, y de hecho la última ley gallega les da más competencias sanitarias. De ahí que su presencia esté regulada en base a ratios de población y a su ubicación, sean zonas rurales, urbanas o semiurbanas. Aún así, hay mucha disparidad en cuanto a habitantes por farmacia en los concellos de la provincia de A Coruña. En total hay 549 boticas, muchas en las tres urbes. Las ciudades de A Coruña, Santiago y Ferrol suman 238 oficinas, pero con una dotación heterogénea. La capital gallega tiene la mejor proporción, una farmacia por cada 1.418 vecinos. En Ferrol sube a 1.805, y la que presenta la ratio más elevada es Coruña, con una por cada 1.841 ciudadanos. Los datos se corresponden con las personas censadas, por lo que en el caso de Compostela hay que tener en cuenta la población flotante de universitarios y funcionarios.

A nivel provincial, dos concellos del área de Santiago tienen la menor tasa de boticas en relación a su población, Ames y Val do Dubra. En ambos casos se acercan a los cuatro mil vecinos por farmacia. En el municipio amiense hay ocho oficinas para 31.278 vecinos y en el de Val do Dubra solo una, en este caso para una población de 3.925 personas.

En el lado contrario está Ortigueira. El progresivo descenso de la población que ha sufrido el ayuntamiento en los últimos años ha provocado sus 5.804 vecinos se repartan seis boticas. Menos de mil por oficina. Aunque es el caso más llamativo, son varios los concellos que no superan los 1.200 habitantes por establecimiento: Carnota, As Somozas, A Baña, Cerdido, Frades y Toques. El aumento de la población en concellos de áreas metropolitanas sin que se hiciese un nuevo concurso para ampliar el mapa farmacéutico -actualmente hay uno en marcha- hace que estos municipios tengan la peor dotación de boticas. Además de los mencionados Ames y Val do Dubra, hay otros ocho concellos que superan los tres mil vecinos por establecimiento: Arteixo, Cabanas, Cambre, Culleredo, Narón, Oleiros, Sada y Teo.

Solo un ayuntamiento de la provincia no tiene farmacia según los datos del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, Vilasantar, con 1.225 vecinos. Pero hay ayuntamientos que tienen menos población, como Toques, Cerdido o As Somozas, que sí tienen su propia oficina.

«En concellos pequeños la botica fija población y vertebra el sistema sanitario»

Hay concellos, como el de Ortigueira, en el que tras años de descenso demográfico y de bajada del precio de los medicamentos la viabilidad de las farmacias se compromete. Sin embargo, apunta Héctor Castro, es precisamente en municipios pequeños en donde la labor del boticario es esencial.

-¿Qué aporta a un concello pequeño contar con una farmacia?

-La botica fija población y vertebra el sistema sanitario, algo muy importante en el rural porque con los movimientos poblacionales a veces el farmacéutico es el único profesional sanitario que queda, al margen de que ya es el más accesible en todo momento. Al envejecimiento y al rural se suma el arraigo que la gente mayor tiene a la tierra donde ha nacido, y el boticario también tiene ese arraigo por lo que trata de aguantar en esa población a la que presta asistencia. A veces se nos ve fuera del sistema sanitario, pero somos una pieza fundamental, y en ocasiones en las estrategias de las administraciones no se cuenta con las oficinas de farmacia como debiera.

-Hay en A Coruña 549 boticas, ¿es una dotación adecuada?

-La dotación está marcada por módulos de habitante y en función de si es zona rural, urbana o semiurbana. En otros tiempos eran módulos suficientes para dar viabilidad al establecimiento. ¿Qué ocurre? Que últimamente esta viabilidad está muy relacionada con las bajas de precio de los fármacos, lo que sumado a la pérdida de población hace que algunas farmacias se encuentren en una situación comprometida. Con los mismos habitantes una botica no es viable ahora como hace 20 años.

-Hay algún concello con menos de mil habitantes por farmacia, como Ortigueira.

-El tema de Ortigueira me lo sé de memoria, pierde habitantes a un ritmo muy marcado por lo que si antes las farmacias tenían una viabilidad razonable ahora se encuentran en una situación complicada. Allí sobreviven pero muchas veces a costa del esfuerzo de los farmacéuticos y de la comprensión de los pacientes. Estos casos también ponen de manifiesto el valor de estos profesionales fijando población y dando asistencia sanitaria. Es normal que abran oficinas donde crece población, pero es razonable que antes puedan trasladarse otras de zonas que no son viables.

-¿Y por qué no se ha hecho en este concurso?

-Porque antes la ley no lo recogía. En la que se acaba de aprobar ya se establece. Con este cambio queremos buscar una solución para situaciones dramáticas de farmacias que deben recibir ayudas del Ministerio para permanecer abiertas. En otras provincias hemos visto boticas que han tenido que echar el cierre.

-¿Cuáles son las tareas asistenciales más comunes en el día a día de un farmacéutico?

-Dispensación activa cumpliendo criterios de seguridad; indicación farmacéutica, es decir consultas de trastornos menores y recomendaciones; y seguimiento farmacoterapéutico, pacientes complejos que necesitan que se les haga un seguimiento. Hay muchas otras tareas como adherencia a tratamientos, deshabituación tabáquica o conciliación de la medicación, pero lo que nos define es dispensación, indicación y seguimiento.

Galicia tendrá 41 nuevas oficinas, y 23 estarán en la provincia, ninguna en las ciudades

El mapa farmacéutico de Galicia incorporará 41 nuevas oficinas en cuanto se resuelva el concurso convocado por la Consellería de Sanidade. No será un proceso ágil, porque se han presentado recursos a los baremos establecidos por el Sergas, pero cuando finalice el proceso la provincia de A Coruña contará con 23 nuevas boticas. La mayoría viene a resolver las carencias de ayuntamientos como Ames o Val do Dubra que tienen el menor número de boticas por habitante. En concreto, el concello amiense tendrá tres nuevas y Val do Dubra una. También Vilasantar, el único municipio sin oficina, contará con este establecimiento al finalizar el concurso.

A estas cinco se suman tres en Culleredo; dos en Narón y en Cambre; y una en Oleiros, Arteixo, Sada, Ribeira, Teo, Carral, Cee, Ponteceso, Ares, Brión y A Pobra do Caramiñal.

Este concurso, a diferencia del anterior, dará más importancia a la experiencia en botica frente a otros méritos. También se ha retrasado el tiempo mínimo que un titular debe estar al cargo de las nuevas oficinas antes de poder traspasarlas. Si hasta ahora eran tres años, en el caso de las 41 nuevas farmacias será de quince, para evitar que se haga especulación con este tipo de establecimientos.

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