El área de autocaravanas de Loiba no abre «porque parte da obra é ilegal»

ANA F. CUBA ORTIGUEIRA / LA VOZ

ORTIGUEIRA

El recinto del aparcamiento de A Penela, en una finca municipal de Loiba, permanece cerrado.
El recinto del aparcamiento de A Penela, en una finca municipal de Loiba, permanece cerrado. ángel manso

El gobierno local de Ortigueira cifra en unos 260.000 euros la inversión ya realizada y cree necesarios otros 80.000 para «regularizar» la situación

14 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Aunque parte de la señalización ha sido retirada, varios autocaravanistas se han sorprendido este verano al encontrarse con el recinto del aparcamiento de Loiba cerrado. Y la mayoría se han preguntado, igual que muchos vecinos, por qué no funciona este servicio, inaugurado oficialmente hace dos años y abierto al público durante el mes de agosto de 2014. «Non se pode abrir porque parte do que se fixo alí, por non dicir todo, era ilegal», responden, tajantes, las concejalas de Turismo, Ana María Fojón, y Economía e Facenda, Isabel Rego.

Las edilas repasan la cronología de las obras. En septiembre de 2013 finalizó la primera actuación, por 115.427 euros, cofinanciados por el Concello y la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader). La segunda fase, bajo el título «Instalacións complementarias ás deportivas e espazos para a recepción e o ocio no núcleo da Penela», fue ejecutada por el taller de empleo, «cun orzamento de 62.241 euros». «Como non se deu acabado, continuaron os traballos con persoal municipal, contratado, e con material almacenado na nave do Concello, cun gasto de 10.000 a 12.000 euros», explican.

De acuerdo con la documentación que maneja el ejecutivo ortegano, el anterior gobierno, presidido por el popular Rafael Girón, «fixo caso omiso» de un oficio del Servizo de Urbanismo da Delegación Territorial de A Coruña, que llegó al Concello el 29 de septiembre de 2014. «O escrito di que nesa segunda actuación, para a que se pideu autorización á Xunta, se solicitan unha serie de edificacións accesorias ás instalacións deportivas existentes, das que non consta a súa legalidade (...), non estando por tanto xustificada a súa necesidade nesa localización». Tanto las pistas deportivas como el aparcamiento de autocaravanas se encontrarían en suelo rústico, según indican Rego y Fojón.