Ya solo llueve música, y de la buena, en el Festival Celta de Ortigueira

El sol aprieta pero la noche refresca a los «folkies» que huyeron de la canícula del interior y han encontrado refugio en la playa de Morouzos


ORTIGUEIRA / LA VOZ

Una tromba de agua obligó a suspender el primer Festival Internacional do Mundo Celta, en 1978. Y los más veteranos afirman que «non hai ano sen choiva». Pero, 37 años después, en la trigésimo primera edición del encuentro folk, en Ortigueira ya solo llueve música, y de la buena. Las bandas noveles lo demostraron anoche y hoy se podrá comprobar de nuevo en el escenario Estrella Galicia, en la Alameda, con los escoceses The Vale of Atholl Pipe Band (22 horas), la Escola de Gaitas de Ortigueira (22.30), Cristina Pato (23.30), la irlandesa Sharon Shannon (1) y el vasco Xabi Aburruzaga (2.30).

A Miguel y a sus amigas, todos madrileños, les gusta la música. «Aunque hemos venido por la aventura, el buen rollo, la playa... Es una gozada», comentaban ayer por la tarde, tras el primer chapuzón. El sol apretaba a esa hora pero la noche refresca a los folkies que escaparon de la canícula del interior. Como Luis, capitalino: «¡He podido dormir, al fin!».

Ni los carteles de Costas ni las advertencias del Seprona habían conseguido despejar ayer el pinar de Morouzos, donde los últimos días se han instalado unas cuantas decenas de tiendas. A Rocío y a Ana, madrileñas en paro, les gustan «los árboles, la vegetación, la playa, la tranquilidad, la música y la gente». Sobre todo la gente, como a Raquel y a Lucía, pontesas que comparten acampada con un húngaro, un búlgaro, un austríaco y un extremeño.

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