Regresan los patatales a Ortigueira, Cariño y Neda, después de cinco años de prohibición

ANA F. CUBA ORTIGUEIRA / LA VOZ

NEDA

Margarita Sánchez, vecina de Ares de 71 años, en su plantación de patatas en la zona de Estacas
Margarita Sánchez, vecina de Ares de 71 años, en su plantación de patatas en la zona de Estacas JOSE PARDO

Muchos vecinos han decidido no volver a plantar a raíz de la plaga de la polilla guatemalteca

02 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En noviembre de 2015 saltaron los alarmas. La Consellería de Medio Rural anunciaba la adopción de medidas urgentes tras declarar la presencia en Galicia de la Tecia solanivora Povolny, o polilla guatemalteca. Esta plaga de la patata se detectó en Ferrol, Narón y Neda. En marzo de 2017, cuando ya se había extendido por varios municipios de Ferrolterra, Eume, Ortegal y A Mariña, la Xunta estableció zonas infestadas, donde quedó prohibido el cultivo del tubérculo, y zonas tampón, en las que se permitía con condiciones.

Las plantaciones regresaron hace un año a A Capela, As Pontes, Cabanas, Fene, Ferrol, Mugardos y Ares; y a mediados de enero de 2021 se autorizaron en Ortigueira, Neda y Cariño. En Narón, Valdoviño, San Sadurniño y Mañón persiste la prohibición. Quique Fojón, horticultor ecológico de Couzadoiro (Ortigueira), sembró hace unos días. «Plantamos para autoconsumo e para comercializar. Nótase que hai demanda, moita xente pregunta. É un cultivo interesante porque se adapta moi fácil á rotación, sobre todo coas nabizas, de cara ao inverno. Teñen un ciclo moi complementario», explica. «A principios de xullo xa se poden empezar a recoller, é a produción que se vende no verán como pataca nova, e despois, a de gardar para o inverno, a partir da metade de agosto. Está ben deixala na terra porque a pel ponse dura e axuda a que se conserve mellor», abunda.

A la huerta, con 86 años

A la espera de contabilizar el número de declaraciones de plantación tramitadas (el plazo oficial acabó ayer, 1 de abril), en las oficinas agrarias de la comarca constatan una disminución de la superficie de patatales, en relación con la etapa previa a la irrupción de la plaga. «Estamos viendo movimiento, la gente se está animando y los almacenes están vendiendo patata de siembra», comentan en la oficina de Ferrol. En Ortigueira observan menos interés: «Moita xente maior non vai volver plantar, non lles compensa, acostumáronse a compralas». Aun así, una vecina de 86 años acudió hace poco con su formulario listo. «Mediu a terra ela, cubriuno ela e vai plantando ela, pouco a pouco», comentan, con admiración.