Lotería de Neda para el desafío catalán

El código postal del municipio se vende ahora por un motivo «independentista»


NEDA / LA VOZ

Fue hace cuatro años cuando a José Carlos López López (Narón, 48 años) se le ocurrió solicitar los décimos con el número del código postal de Neda: 15510. Una iniciativa del todo normal, teniendo en cuenta que regenta Ancos, la administración de lotería número 1 del municipio. Sin embargo, el año pasado, en plena campaña de la lotería de Navidad, notó algo extraño. «De repente, me empezaron a llegar un montón de peticiones desde fuera para que les enviase este número. Pero muchísimas», cuenta Carlos.

¿Cuál fue el motivo? El vínculo de las cifras con el desafío catalán. El 15510 está formado por 155, el artículo de la Constitución más citado de los últimos meses, y 10, que puede verse de dos maneras, ambas en relación al referendo independentista, celebrado el 1 de octubre. Una es el número del mes (10) y otra la fecha abreviada (1-O).

«Pensé que este año no ocurriría lo mismo, pero incluso creo que he vendido más. De hecho, es la vez que más envíos he realizado al exterior, algo más de doscientos, desde que trabajo aquí hace 27 años», añade el lotero, que también expende este coincidente número entre sus vecinos, aunque en este caso por el motivo inicial del código postal.

Y después de tanto tiempo de trabajo, las anécdotas no se quedan ahí. Cada mes de agosto, desde hace cinco años, Carlos recibe la llamada de un holandés que chapurrea español. Le encarga cincuenta décimos iguales de lotería de Navidad, del número que él escoja, lo que suma 1.000 euros de gasto. «No soy Doña Manolita ni nada parecido, ¡ojalá! Pero tampoco sé por qué me escogió a mí, solo descubrí que es empleado de banca y trabajó en España, pero nada más. Solo me insistió que quería lotería de esta administración», cuenta el propietario. De hecho, es el único cliente extranjero que ha tenido en toda su trayectoria, más allá de un gallego que vivía en Monçao, la frontera de Portugal. 

El relevo de Pancho Villar

Carlos López llegó al local de la avenida de Xuvia de la mano de un conocido, que trabajaba con Pancho Villar, «un jefe que se convirtió en amigo», que falleció hace dos años. «Él fue quien me ofreció quedarme y desde aquel momento estoy aquí», dice. Pacho era un trabajador en excedencia de Astano amante de los números impares que quería, sobre todo, lo mejor para el astillero. «La lotería sería que recobrase el auge, que volviese a ser lo que era antes de la reconversión», dijo en una entrevista en 1991.

Curiosamente, el año del relevo fue en el que se produjo «la mayor alegría» que recuerda el dueño. El 22 de diciembre del 2015 diez décimos del local, con el 18102, obtuvieron un quinto premio. Fueron, por lo tanto, 60.000 euros que envió por correo. Ese día no tenía ni idea de a quién había ido a parar ese montante, únicamente que lo había vendido en septiembre, pero ahora sí lo sabe. «Un año después, el agraciado pasó por aquí y me dijo que era a él al que le había tocado», rememora.

Y por si fueran pocas las curiosidades, una vez tuvieron una cifra, 16661, a la que no le veían salida. «Era un número feo, así que un amigo dibujó un cartel con una bruja y puso “El número de la brujita”. Llevamos este papel y varios décimos a un bar de aquí al lado, y se empezaron a vender como churros», recuerda Carlos.

De hecho, cuando empezó se expendían muchísimos décimos de lotería nacional en los bares, «se gastaba mucho». «En Navidad se vende bien y gracias a eso seguimos abiertos», expresa. Otros números que «volaron» este año fueron los terminados en 18. «Tenemos el gordo, fijo», augura el lotero, que agradece «infinitamente» la ayuda a todos los bares, colegios, empresas y al Ayuntamiento, que colaboran con la administración.

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