Entre peregrinos y otros viajeros

A las oficinas de información de Fene y Neda acuden, sobre todo, los turistas que recorren el Camiño Inglés, y en Pontedeume predominan otro tipo de veraneantes

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PONTEDEUME / LA VOZ

Los peregrinos del Camiño Inglés ganan cada vez más peso en el sector turístico de los municipios por los que discurre esta ruta xacobea. De hecho, en las oficinas de información de concellos como Fene y Neda, la mayoría de las consultas las efectúan caminantes con destino a Compostela. La principal excepción se da en Pontedeume, donde reciben un número creciente de viajeros del Camiño Inglés, pero predominan otro tipo de veraneantes, «los de toda la vida».

«Aquí, la mayoría de los turistas son peregrinos, salvo algunos que vienen recomendados de otras oficinas de la mancomunidad preguntando por el mirador del monte Ancos o por la fervenza del río Belelle», cuenta Cristina Agras, informadora en el albergue de Neda, adonde se ha trasladado el servicio turístico desde hace un par de semanas. En la oficina de Narón, situada en el parque de Freixeiro, también recala algún caminante, pero muchos menos, porque les obliga a desviarse del itinerario.

«Vienen algunos que atajan por la carretera de Castilla para ahorrar tiempo y otros que van a su aire, sin seguir el Camiño. En general, aquí no hay muchas visitas, aunque alguna más que el año pasado, sobre todo de Madrid, País Vasco o Castilla y León, y algún extranjero. Muchos me dicen que eligen Galicia por el clima, y también la gastronomía y el paisaje», explica Eva González, encargada del punto de información turístico de Narón.

En la oficina eumesa aclaran a diario que la del Eume es una fraga, no una «fragua»

En Fene, «lo fuerte es el Camiño Inglés». Pero no todos los peregrinos manejan el mismo plan de viaje. «Hay gente que va con más calma y hace noche en todos los sitios con albergue o casco viejo, para no perderse poblaciones interesantes; otros a lo mejor no pueden, pero les invitas a que repitan o vengan al acabar la ruta para conocer la zona», apuntan desde la oficina del Concello fenés. Los caminantes preguntan por la capacidad y el precio de los albergues (o alternativas de alojamiento si están llenos) o la distancia de las etapas, sin olvidar la comida. «Los extranjeros suelen ir al supermercado y utilizar la cocina, los nacionales son más de desayunar, comer y cenar fuera», señala Agras, en Neda.

Paisaje, gastronomía y cultura

En Pontedeume se observa el impacto creciente del Camiño Inglés, pero sigue predominando otro tipo de veraneante, el que busca paisaje, gastronomía y cultura, aspectos por los que se interesan igualmente muchos caminantes, aunque su ritmo no siempre les permita disfrutarlos.

«Este mes estamos a tope, con el doble de consultas que en 2017, entre 200 y 300 al día; vienen muchos peregrinos, que quieren aprovechar la tarde para conocer los alrededores, y les hablamos de la Fraga do Eume [todos los días llega alguien preguntándonos por la ‘fragua’, confundido] o el monasterio de Caaveiro, para que si ahora no les da tiempo, vuelvan en otra ocasión a conocer la zona. Es una promoción importante», subraya Silvia Sanmartín, una de las dos trabajadoras de la oficina de turismo eumesa. Los madrileños lideran la estadística y este año llegan italianos, lusos, alemanes e ingleses, con repunte de norteamericanos.

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