Un millar de vecinos de Narón y Neda viven con niveles excesivos de ruido

La Xunta ultima el plan para reducir la contaminación acústica de sus carreteras


NARÓN

Aquí no hay quien viva. Al menos eso es lo que deben pensar los 985 vecinos de Narón y de Neda que residen en zonas de ambas localidades que registran niveles de ruido ambiental que están por encima de lo recomendado. Una situación derivada fundamentalmente del tráfico. La Xunta cierra hoy mismo el plazo de exposición pública de un plan de acción contra la contaminación acústica generada por carreteras de su titularidad, entre las que figuran las más transitadas de la comarca.

Los principales problemas se producen en la carretera de Castilla, a su paso por Narón. Así, según datos recogidos en el citado plan, un total de 45 edificios del municipio tienen que soportar niveles de ruido excesivos.

Las zonas más conflictivas se localizan entre la rotonda de Freixeiro y la plaza de Álvaro Paradela, áreas de Piñeiros y en Xuvia, tanto en el entorno de Megasa como en el del antiguo Concello. Aunque esta problemática no entiende de fronteras y se reproduce al otro lado del puente de Xuvia. En la misma carretera, la AC-862, pero ya en Neda, se suman otros ocho inmuebles.

Apuntan desde la Xunta de Galicia que el objetivo de su plan de acción, al que hasta hoy se podían hacer aportaciones, es reducir la contaminación acústica en sus carreteras que se concentra en entornos residenciales, decentes y sanitarios, priorizando los criterios de intensidad de la exposición al ruido y de extensión de la afección que este produce a un número importante de ciudadanos.

Otros puntos conflictivos

No obstante, en el caso de la carretera de Castilla se limita a «recetar» que «las medidas para reducir los niveles sonoros deben ir encaminadas al calmado de tráfico si bien dado el carácter urbano se propone que se analice la viabilidad del cambio de titularidad de este tramo de la vía al Concello». De hecho, no concreta actuaciones o presupuesto alguno para la reducción del nivel sonoro hasta cumplir los objetivos de calidad acústica que marca la normativa.

Los puntos negros no se limitan a tramos de esta carretera. Sin abandonar Narón, en la AC-566, la conocida carretera de Cedeira, la principal afección se registra en el Instituto -con unos 400 alumnos- en cuyo entorno se propone como solución para mejorar la calidad acústica, la reducción de la velocidad a 30 kilómetros por hora.

Finalmente, otro grupo de 113 vecinos de Neda, que habitan los edificios situados en tres inmuebles de la AC-115 -la avenida de Algeciras, a la altura de Abanca-, recomendándose en este caso sobreelevar el paso de peatones situado en la travesía y limitar a 40 kilómetros por hora la velocidad de circulación.

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