La magnolia de 250 años de Narón: «Los vecinos nacen y mueren pero ella permanece»
NARÓN
Símbolo de Xuvia, como un árbol de Guernica con sangre americana; según cuenta el cronista Fernando Masafret
14 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En Narón, todos nacen, ríen, lloran, mueren... y dejan atrás a la impresionante magnolia de Xuvia. Tiene más de 250 años, siete metros de diámetro y 15 de altura. Se asoma como Narciso sobre su reflejo en el río. Y llegó en 1827 a Xuvia en una maceta desde el corazón de Europa, gracias al regalo de un embajador a Emilia Vázquez Sequeiros. De todos modos, por sus venas corre sangre americana. Y su historia es recuperada por el cronista de Xuvia, Fernando Masafret, con un lema: «Los vecinos nacen y mueren, pero ella permanece».
Según cuenta, «no fue hasta 1977 cuando una iniciativa de Luciano Eiroa Guillén generó interés por la magnolia, inquietud que trasladó al entonces corresponsal de La Voz en Narón y Neda, Manuel Lobeiras Díaz». En su crónica hacía referencia a que «Narón tenía su árbol de Guernica, un árbol magnoliáceo al que se le calculaba en aquellos tiempos una edad superior a los 200 años (por lo que ahora tendría más de 250), originario de América, que los viejos del lugar lo recuerdan de la misma manera». Concluía que «podríamos decir que los vecinos de Xuvia nacimos viendo la magnolia y morimos también aún con la magnolia omnipresente a lo largo de todas nuestras vidas».
Historia de una preservación
Situado en la huerta del antiguo cuartel de la Guardia Civil y propiedad de la familia madrileña Carranza, se creía que en esos días el árbol tenía los días contados a raíz del plan de urbanización de Narón. Incluso se pedía por esas fechas «un viaje de inspección por parte de Icona para observar la situación de este ejemplar dos veces centenario». La protesta surtió efecto y en 1981 la magnolia se incorporó al patrimonio de Narón. En 2003, el entonces alcalde Xoán Gato y Santiago Thomas de Carranza (en representación de la familia propietaria de media docena de casas de Xuvia, entre las que estaba la finca de la magnolia y las antiguas viviendas de la Guardia Civil) firmaron un convenio de colaboración. Las edificaciones pasaron a manos del Concello, la familia se quedó con una gran parcela. Y el gran árbol se conservó aunque a día de hoy «su salud no es buena».
Desde 2007, se incorporó al Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia. Cuentan que cuando María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre del rey Alfonso XIII, hizo parada en Xuvia «se acercó a contemplar la belleza» de semejante ejemplar. Seguro que sufrió un arrebato de amor, al más puro estilo Stendhal en Florencia.