El hombre que convirtió la historia de Narón en oro puro: «Nada se me escapa en Xuvia»

Patricia Hermida Torrente
Patricia Hermida NARÓN / LA VOZ

NARÓN

Fernando Masafret, ayer con su nuevo libro en la carretera de Castilla (Xuvia).
Fernando Masafret, ayer con su nuevo libro en la carretera de Castilla (Xuvia). CESAR TOIMIL

Fernando Masafret presenta hoy su cuarto libro y ya lleva 8 kilos de páginas

10 abr 2026 . Actualizado a las 12:15 h.

Desde las hazañas de Tom Sawyer a la ochentera serie Stranger Things, toda infancia merece ser una aventura. Y así la vivió Fernando Masafret (1956), como a él le gusta recordar: «Entre algodones, en la miniciudad de la fábrica de Xuvia». Ingeniero técnico eléctrico, fotógrafo, impulsor de la primera televisión en Galicia y autor de otras proezas más, este viernes presenta su último libro Xuvia, corazón de Narón (a las 20.00 horas en el molino, el CIMIX). Cada domingo trae a este periódico las crónicas más nostálgicas de la ría. Y ahora con los relatos y fotos de sus vecinos, vuelve a convertir la historia naronesa en oro puro.

—¿Cuántos kilos de historia lleva Narón?

—Ocho kilos en cuatro libros, casi 4.000 páginas y 9.000 fotografías. Y muchas imágenes se quedan en el tintero, una persona me ha pasado un archivo con 7.000.

—¿Cómo se le encendió la chispa para iniciar esta aventura?

—Al revisar las fotos de mi familia, decidí sacarlas. Primero en mi perfil personal de Facebook, después con la página Fotos Antiguas de la Fábrica de Jubia y sus Alrededores. A partir de ahí la gente empezó a dejarme fotos, sobre todo personas mayores con grandes colecciones. Y el truco también es devolverlas el mismo día o al siguiente. Así creamos un grupo fijo de 7.000 personas en redes.

—Usted era fotógrafo.

—Durante once años. Monté la Televisión de Narón, la primera que hubo en Galicia. Después me pasé a la de Ferrol, a Galicia Textil y ahora llevo años jubilado.

—Y estudió ingeniería.

—En la Politécnica de Barcelona pero nunca ejercí. Tenía la gran afición de la fotografía, aquí había un estudio llamado Foto Calros que me influyó mucho. Y al final monté el estudio Retina.

—¿Sus padres estarían orgullosos de lo que está haciendo?

—Mucho, porque además me dejaron un buen legado fotográfico. Ninguna ciudad en España puede tener tanta información como esta, gracias a lo aportación de todo lo que tenían guardados los vecinos. A esas fotos les llamo yo «los santos». Todos los artículos del libro vienen con imágenes, la mayoría inéditas. Relatamos lo que pasó desde 1890, la pena es que muchas se quemaron o las familias las venden en la feria de Ferrol.

—¿Qué fue la Fábrica de Xuvia para usted?

—Allí me crie con una infancia privilegiada. Y cuando a los ocho años sales y vas al colegio Jorge Juan, entras en otro mundo con unas amistades diferentes. Porque en la fábrica no te faltaba de nada. Teníamos pista de tenis y una especie de piscina: el canal de la fábrica acababa en un cubo de agua, como un embalse en el que aprendíamos a nadar. Y a mayores estaba la ribera del Xuvia a la que nos acercábamos con nuestros padres.

—¿Le queda algo por hacer en su vida?

—Me gustaría hacer diez libros más sobre la historia de la zona.

—Pero en el último libro hay muchas novedades.

—Muchas. Las fábricas de cerámica, la imprenta Santa Rita, el restaurante Marcial, la librería Galicia, el Excelsior, piensos Solloso.

—¿Y habrá un quinto libro?

—Dicen que no hay quinto malo. El último ya tiene 900 páginas.

Fernando Masafret, con su nuevo libro.
Fernando Masafret, con su nuevo libro. CESAR TOIMIL

—¿Qué es Xuvia para usted?

—Toda mi vida. Estuve por muchos lados, pero lo mejor que me pasó fue nacer aquí. Y a través de estos libros o las publicaciones revives a tus padres y abuelos. La gente está feliz de ver a sus parientes. Hay personas de 90 años que andan en Facebook tras engancharse a esta página.

—¿Usted es el ojo que todo lo ve en Xuvia?

—Digamos que nada se me escapa en Xuvia. Aquí no se mueve una paja sin que yo me entere. Pero ante todo cuento el pasado.

—¿Le gusta que le llamen cronista?

—Me encanta. Voy por la calle y me dicen: «Ahí viene el cronista, lo que no sepa este, no lo sabe nadie en el pueblo». Pero sobre todo me encanta dar alegría a la gente descubriendo fotos de sus padres.

—Ama a Xuvia, ¿pero qué me dice de sus otros amores?

—Pues confieso que estoy en una nueva etapa de vida y muy pero que muy feliz (risas).