El encanto que no cesa de los maragatos de Narón: «Se dejaron la piel en el noroeste»
NARÓN
En Xuvia, revolucionaron el comercio y el transporte llegados desde León
08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Entre el misterio y el encanto, siguen caminando desde tiempos inmemoriales los maragatos hacia la ría de Ferrol. «Se dejaron la piel y la sangre en este noroeste de mar», recordaba líricamente el ya fallecido Luciano Eiroa Guillén. Siempre trabajadores, siempre viajeros, trajeron su sabiduría comercial especialmente a Xuvia. Y legaron estampas tan bonitas como sus vestimentas típicas, como en la foto que acompaña a la crónica que nos trae hoy Fernando Masafret.
Con Astorga como «capital oficiosa», los habitantes de la leonesa comarca de la Maragatería (también conocida como el País de los Maragatos) «se caracterizaban a comienzos del siglo XX por utilizar una vestimenta que les era típica, recorrer con carromatos el oeste y centro de España, y vender principalmente productos artesanales que realizaban en sus tierras». Masafret los describe como «una población emprendedora y viajera, que mantenía cierto grado de aislamiento más por intereses económicos y comerciales». En torno a ellos se crearon, «mitos que en muy pocos casos corresponden con la realidad: su vestimenta no tiene nada de árabe, sino que responde a una moda del siglo XVIII que se extendió por muchos puntos de la Península Ibérica y Europa; otro mito son las supuestas filiaciones con antiguas poblaciones moras, pero en verdad nadie ha podido atestiguarlo, ni genética ni históricamente, más que por divagaciones sobre el origen del nombre».
Luciano Eiroa Guillén, que fue gerente de las Destilerías del Noroeste, le comentaba a Masafret que «nunca se les había hecho un reconocimiento a los Maragatos que se habían desplazado a la comarca» y así se lo trasladó a las distintas administraciones. Destacaba su «sacrificio, laboriosidad, honradez, inteligencia y muchas virtudes más que engrandecieron nuestra tierra». Así elogiaba a los «migrantes de La Cepeda, la Maragatería, la Valduerna o el Bierzo que revolucionaron el comercio y el transporte, abrieron los primeros supermercados, hicieron de Madrid el primer puerto pesquero de España, y aportaron el calor de sus lanas y sus vinos».
Eiroa citaba a Vicente Araguas para llamar a Xuvia como Nebia, al estar compartida entre Narón y Neda. Y enumeraba los apellidos Prieto, Nieto, Cordero, De la Puente, Perandones De la Cuesta, Seco, Florentino o Ares, «que nos enseñaron a parar en mitad del camino, repostar vehículo y cuerpo, y traer queridos recuerdos gastronómicos».