La Artesa se expande con un nuevo local en Narón: «Queríamos crecer cerca de casa»
NARÓN
Inés Santiago dejó el triatlón de élite para formar parte del restaurante familiar; aunque suma más de 14.000 seguidores en redes, bromea con que le quedan «muchos años fregando platos» en el nuevo establecimiento del barrio de O Alto
03 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Pasó de competir mundialmente en la élite del triatlón a formar parte del negocio familiar en Ferrol, después de repartir comida en bicicleta por Australia. Inés Santiago (Ferrol, 1997) es, junto con su padre y su hermano, el alma del restaurante Artesa, que lleva ya ocho años en el barrio ferrolano de Canido. Ahora, llevan su lema «no son pizzas, son artesanas» también a Narón, donde abrirán un segundo local en el barrio de O Alto.
El trabajo en familia, explica Inés, fue una de las claves para expandirse: «Mi padre no lo abriría solo, si no contase con nosotros se quedaría solo con el local de Ferrol», alega. «Al ver que mi hermano y yo también estamos implicados, decidió dar el paso con nosotros», añade.
Los tres estarán al frente de Artesa Narón, donde quieren poner en práctica «todo lo aprendido en estos ocho años en Canido, con sus aciertos y sus errores» —«aunque los fallos esperamos no repetirlos», bromea Inés—. La buena acogida fue otro factor clave: «La clientela está respondiendo, así que lo vimos factible y realista», argumenta.
Eligieron Narón para poder «crecer, pero cerca de casa», explica Inés. La idea es «tener Artesa en dos puntos, uno en la zona alta de Ferrol y el segundo en otra ciudad», pero sin que se les vaya de las manos: «No queríamos irnos demasiado lejos para poder gestionarlo nosotros mismos, sin tener que delegar en otras personas», dice Inés.
El «dónde», reconoce, fue una de las principales preguntas antes de lanzarse a la aventura. Al final, se decantaron por el barrio de O Alto, en un local situado muy cerca de Correos y de Las Torres de Narón.
Hubo varios factores decisivos a la hora de elegir esta ubicación: «Buscábamos una zona residencial, que no estuviese en el centro, en la que se pudiese aparcar fácilmente y donde no hubiese muchísimos restaurantes», explica Inés. También los mueve la idea de «llegar a otro público, que pueda vivir en zonas como Xuvia o Valdoviño».
En cuanto al local, cree que estaba destinado a formar parte del la nueva era de Artesa: «Siempre digo que nos eligió a nosotros», dice Inés. «Es muy luminoso y está en un sitio por el que pasa mucha gente y que nos puede dar mucha visibilidad», argumenta.
Distinto lugar, misma esencia
Les gustaría que el nuevo local esté en funcionamiento en verano y, aunque anticipa que habrá novedades, todo se hará a imagen y semejanza de la Artesa de Canido. «Queríamos algo parecido a lo que tenemos allí, porque es lo que nos funciona», relata Inés.
¿Y por qué les funciona? Para Inés lo más importante es poder salir diciendo: «He comido bien, en todos los sentidos». Otra de las claves, cree, es la oferta para grupos: «Artesa está pensado, en buena medida, para compartir y la hostelería al final es compartir; comer y pasar el rato», reflexiona.
Por eso, no solo quieren recrear la carta, sino que pretenden que el ambiente del local de Narón sea lo más parecido posible al de Canido: «Por esa razón queremos llevarlo nosotros mismos», alega Inés.
Aunque pueda sonar contradictorio, dice que vive «tranquila y estresada» y, pese a sumar más de 14.000 seguidores en redes sociales, para Inés compartir contenido no deja de ser «una afición», algo que hace «de forma altruista, en la que la motivación no es ganar dinero».
Dice que ella será «una curranta toda la vida» y bromea con que le quedan muchos años «fregando platos en Artesa». «Esa es la parte que no se ve —añade—, mi hermano y yo somos de los que nos quedamos dos horas más a puerta cerrada, recogiendo cacharros y limpiando los baños». Pero defiende que «por eso Artesa es lo que es».