Los hosteleros se resignan a una cuesta de enero dura tras una Navidad «floja»

Algunos negocios optan por cierres parciales o por coger vacaciones


ferrol / la voz

«En xeral, moi frouxiña». El balance de la campaña navideña de Marisa Varela, al frente de Casa Capellán, en Monfero, refleja un sentimiento compartido por los hosteleros de la comarca. «Todo o mundo se queixa de que non hai clientela, ao ter pechadas as cidades e non deixar mover á xente», abunda. Durante las fiestas solo tienen abierto el bar y a partir del domingo volverá a funcionar el comedor, aunque la cocinera teme que, «este ano, de aquí ao carnaval, sen cocidos, ao non poderse xuntar a xente, a cousa vai estar complicada».

La cuesta de enero se presume empinada en este 2021, tras una Navidad «al 40 % de actividad», según la estimación de Carlos Regueiro, del restaurante eumés A Pitanza. «A Pontedeume, si le quitas Ferrol y Narón sufre mucho, es gente habitual del pueblo. Este año también ha desaparecido la gente mayor, que salía a tomar los vinos y a cantar villancicos en Nochebuena y en Nochevieja. Y los familiares directos que vienen a pasar las fiestas también faltaron. La gente tiene miedo, tengo algún cliente que ha vuelto ahora y no venía desde el mes de junio», explica.

Este hostelero eumés vaticina que «mientras no abran las ciudades y cambie el toque de quede, nada se normalizará», y aspira a llegar al 70 % del movimiento habitual (de antes de la pandemia) a partir de la primavera. El cedeirés José Manuel Fernández Pazos, responsable del mesón Vila Vella, reconoce que durante las fiestas «se ha trabajado mejor de lo que pensaba». El servicio de comida para llevar, con reparto a domicilio, ha ayudado a «salvar» unas semanas en las que el comedor se ha resentido. «Al 50 % de capacidad y con los cierres perimetrales... Eso nos influye muchísimo», remarca. Tanto que ha decidido cerrar a partir del domingo, como cada año después de Reyes, pero esta vez sin fecha de vuelta, a la espera de cómo evolucione la situación.

Desde hace mes y medio, el restaurante El Gitano, de Valdoviño, solo enciende los fogones durante la semana. «Ao estar cerrado Ferrol e Narón non hai xente; por semana abrimos para darlles de comer aos obreiros», indica Francisco Vergara López, propietario del negocio. De la cocina de este conocido establecimiento salieron decenas de encargos los días de Nochebuena y Nochevieja. «Para fóra fixemos moita comida eses dous días», cuenta.

Comida para llevar

Los platos para llevar son una alternativa que también han explorado en los últimos meses, con buen resultado, en el bar Cuatro Caminos, conocido como «o Pendello de Boebre». «O Nadal foi frouxiño, porque as ceas de empresa elimináronse e as pandillas grandes non se xuntaron. É o que nos queda e tampouco te podes desesperar. Matounos ter A Coruña, Ferrol, Narón e As Pontes pechados. Hai que readaptalo todo e a comida para levar é unha das opcións que temos», señala la fenesa Sonia Orgeira, que está al frente del establecimiento.

Con menos carga de trabajo, los locales necesitan menos personal, por lo que muchos bares y restaurantes han prescindido de empleados. A Cabana de Fos, en Ortigueira, es una de las excepciones. «Temos a mesma plantilla de todos os invernos, é unha garantía para eles e para nós», subraya José Manuel Pigueiras. Y como cada año, abren todos los días en Navidad y, a partir de ahí, solo los fines de semana. Reconoce que «dentro das restricións, traballouse bastante ben estes días», y agradece «a responsabilidade que amosa a xente».

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