Una entrada a la ciudad deslucida y salpicada de «fochancas»

Conductores y vecinos se quejan del mal estado del firme y del abandono de aceras y mobiliario urbano en el acceso a la urbe por la carretera de Catabois

La empresa de mantenimiento de viales ha señalizado con pintura verde el socavón situado frente al cementerio
La empresa de mantenimiento de viales ha señalizado con pintura verde el socavón situado frente al cementerio

FERROL / LA vOZ

La carretera de Catabois, la AC-116 -una de las principales vías de acceso a la ciudad-, ofrece dos caras bien distintas. La más amable se encuentra en su tramo inicial, transformado en un «bulevar» hace ya siete años gracias a unas obras de humanización que dieron paso a amplias aceras, nuevas farolas y alcorques con árboles. Pero la carretera por la que acceden a la urbe naval los visitantes procedentes de la meseta y Asturias tiene también otra cara menos afable. En el trayecto comprendido entre la rotonda de acceso al Hospital Arquitecto Marcide y la que entronca con la autovía AG-64, el paisaje con el que se topa el conductor transmite desidia y abandono. «Esta zona se encuentra toda muy descuidada: las aceras están fatal y el firme de la carretera tiene muchos baches», comenta Isabel Blanco, vecina del número 639 de esta vía municipal, justo delante de una «fochanca» de considerables dimensiones situada a la entrada del cementerio de Catabois.

Ya dentro del camposanto, Manuel Castro, empleado de una empresa de servicios funerarios, también se queja del llamativo socavón. «Deberían arreglarlo ya porque es una zona de mucho tránsito y, si no vas atento, el coche puede sufrir mucho y además resulta peligroso para los motoristas. Si alguno mete la rueda ahí es fácil que se lleve un buen castañazo», comenta este trabajador, que un día sí y otro también se ve obligado a esquivar el bache a la salida del cementerio.

Pero este socavón -que ya ha sido señalizado con pintura verde por Misturas, la empresa de mantenimiento de viales del Concello, y próximamente será reparado- no es el único mal de que se quejan los conductores y vecinos que cada día pasan por la carretera de Catabois. Sus lamentos también se dirigen a otros muchos baches presentes en la calzada, al mal estado de las acercas, al abandono del mobiliario urbano -patente, sobre todo, en las dos marquesinas destrozadas que flanquean la vía en la zona próxima al Hospital Novoa Santos- y al deteriorado estado que presenta el firme en la rotonda que conecta con el Arquitecto Marcide. «En el carril exterior de esa rotonda hay una grieta enorme y por eso muchos conductores prefieren recorrerla por el carril interior», comenta Óscar Enríquez, empleado de una gasolinera próxima al cementerio. Como usuario de la vía, este trabajador considera de la carretera de Catabois demanda un arreglo urgente. Y no solo porque se encuentra muy «deteriorada», sino también por la gran cantidad de tráfico que registra a diario: «No puede ser que una de las principales vías de acceso a la ciudad esté así».

Hasta el 2013, el tramo de la AC-116 desde la rotonda del Marcide hasta la frontera con el municipio de Narón dependía de la Xunta, pero hace cinco años la administración autonómica se lo cedió al Ayuntamiento de Ferrol, por lo que el mantenimiento de la vía compete ahora al organismo municipal.

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