Los concellos toman medidas contra los esqueletos y las casas inacabadas

La nueva Lei do Solo pretende erradicar edificios que quedaron a medio construir


Ferrol

La nueva Lei do Solo de Galicia, que entró en vigor el pasado mes de marzo, pretende poner fin al llamado feísmo, un fenómeno que no es nuevo, porque siempre hubo casas con el ladrillo al aire o sin pintar, pero que se ha acrecentado con la crisis de la construcción, que dejó tras de sí esqueletos de hormigón jalonando la geografía gallega. La normativa gallega pone en manos de los concellos la labor de controlar y sancionar los incumplimientos en la materia, e incluso la obligación de hacer frente a las obras o demoliciones que resulten necesarias, en el caso de que los propietarios no atiendan los requerimientos.

En Narón hay construcciones abandonadas y también casas sin rematar. Las primeras son las más llamativas, como es el caso del armazón de un edificio de varias plantas ubicado en Piñeiros, que está en stand by desde hace más de diez años, o los siete chalés a medio terminar situados en la parroquia de Castro, cuya licencia fue concedida en 2006 y la mayoría de los cuales está ahora en manos del llamado banco malo.

También hay construcciones inacabadas en las viviendas de Profeco, en Piñeiros, si bien, según informó el alcalde, Xosé Manuel Blanco Suárez, hace poco han presentado un proyecto de reforma para dar continuidad a la obra.

En Valdoviño también se pueden ver algunos esqueletos de hormigón. Los más visibles corresponden a un grupo de chalés de una cooperativa de trabajadores de Navantia que quedaron a medio construir entre Pantín y Vilarrube.

En Mugardos también sigue en pie la estructura de un edificio de cuatro plantas en la avenida Bello Piñeiro, en este caso la obra fue paralizada por tener una altura demás. En la misma vía hay una vivienda unifamiliar en estructura y otra en O Segaño.

En Fene hay un esqueleto de hormigón de varias plantas en la avenida Naturais, en pleno casco urbano.

Algunos concellos ya tienen a la Policía Local trabajando en la relación de construcciones que están a medias, como es el caso de Narón y Mugardos.

El regidor naronés explicó que cuando se disponga del listado completo se notificará a los propietarios que tienen que concluir las obras y, si no atienden el requerimiento, se comenzará a aplicar las sanciones. Si tampoco así responden, y a pesar de tratarse de un tema complicado, será el concello el que tenga que hacer frente a la ejecución subsidiaria, acometiendo las obras o, en su caso, el derribo, cargando los costes a la propiedad.

En Mugardos son los agentes municipales los encargados de realizar la relación de viviendas que tienen que ajustarse a la nueva Lei do Solo.

Por lo que respecta a Ferrol, la concejala de Urbanismo, María Fernández Lemos, señaló que el equipo de disciplina urbanística es el que se encarga de ese nuevo cometido y que, a pesar de que esta ciudad no se caracteriza por tener obras inacabadas, las situaciones puntuales que van surgiendo se tratan de solventar con la apertura de expedientes de caducidad de la licencia. Según Fernández Lemos, por el momento no se han iniciado los expedientes ordenando la conclusión de obras, porque disponen de una plantilla reducida, que trabaja en base a prioridades, atendiendo las denuncias y las situaciones que suponen un riesgo.

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