«Estuve mala y me planteé hacer lo que me gusta, estudiar carpintería»

Con 49 años, casada y con dos hijos y una nieta, Mari Cruz Vázquez Sanjurjo está terminando ya las prácticas con las que culminará el ciclo formativo que cursa

Mari Cruz Vázquez Sanjurjo realiza las prácticas en Carpintería Vigo Garrote, en Narón.
Mari Cruz Vázquez Sanjurjo realiza las prácticas en Carpintería Vigo Garrote, en Narón.

Ferrol

«Muchas mujeres lo tienen como una profesión exclusiva de hombres, pero es perfectamente válida para cualquier mujer». Lo dice Mari Cruz Vázquez Sanjurjo, que a sus 49 años está a punto de terminar el segundo curso del ciclo de carpintería y madera en el CIFP Ferrolterra. Es la única alumna mujer -el año pasado hubo otra pero no llegó a terminar el curso- y la de más edad, porque sus compañeros tienen entre dieciocho y treinta y pico, pero se siente perfectamente integrada.

También es la única mujer en Carpintería Vigo Garrote, de Narón, en la que lleva dos meses en prácticas, y se muestra encantada, tanto con su jefe Bruno, como con sus compañeros Juan Carlos, Vicente y Joaquín. «Me enseñan, me explican lo que están haciendo, son estupendos», dice, añadiendo que la carpintería es muy entretenida, distinta a la clase, porque ya se ve el trabajo terminado.

La elección de esta profesión no es casual, sino que lo hizo animada por sus hijos, que estudiaron otros ciclos en el mismo centro y la convencieron de que la madera sería lo suyo, porque a Mari Cruz le gustan mucho las manualidades y trabajar con el cuero. Según comenta, algunos conocidos le recomendaban que estudiase peluquería, pero ella tenía claro que lo que le gusta es trabajar la madera.

Problemas de salud

Tampoco es casual que se animara a comenzar los estudios a su edad. Según explica, lo hizo a raíz de un problema de salud. Hace seis años le descubrieron una malformación arterial en el cerebro, por la que tiene reconocida una minusvalía del 66 %. Estuvo ingresada en el hospital cerca de cinco meses para someterse a una intervención por vena similar a un cateterismo, pero en el cerebro, y después la remitieron a Santiago para sesiones de radioterapia. «La radiación no alcanzó el objetivo deseado y ahora estoy sometida a controles todos los años, porque tengo riesgo de derrame cerebral», explica, añadiendo que, no obstante, lo lleva bastante bien.

El descubrimiento de esta enfermedad hizo que Mari Cruz, animada por su marido y sus hijos -también tiene una nieta de un año-, se plantease «hacer lo que me gusta, por si no tengo la oportunidad de hacerlo más adelante», apostilla.

El difícil acceso a un trabajo

Como cualquier persona que se prepara para un oficio o profesión, le gustaría encontrar trabajo en los suyo, aunque entiende que los tiempos están muy difíciles, incluso para los más jóvenes. Y quiere romper la creencia de que la carpintería es cosa de hombres, «porque -asegura- aunque en los trabajos más pesados puede haber diferencias, las mujeres estamos perfectamente capacitadas para ello, por eso animo a los mujeres a probarlo». En su caso, tal y como le reconoció un profesor, tiene la ventaja de contar con el título de Corte y Confección, profesión en la que ya trabajó hace tiempo, porque los conocimientos de las modistas se pueden aplicar perfectamente al diseño en la madera.

Dentro de poco más de una semana, Mari Cruz estará en disposición de recibir el título que la acredita como carpintera, un oficio en el que ya hay algunas mujeres, pero que, según comenta, solo tienen demanda para «lijar y barnizar». Ella espera conseguir más, porque le gusta ese trabajo y le pone empeño a todo lo que se propone.

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