Los problemas de vivir a medio camino entre dos municipios

Carla Elías Martínez
Carla Elías NARÓN

NARÓN

Calles con una acera arreglada y otra no, o festivos que solo afectan a un miembro de la familia, son algunas de las situaciones

27 abr 2016 . Actualizado a las 15:38 h.

¿Sabría dibujar en el mapa la línea fronteriza que divide los municipios de Ferrol y Narón? Ambos concellos conforman una gran urbe de unos 110.000 habitantes y en muchos puntos es muy difícil distinguir donde empieza uno y acaba el otro. La zona conocida popularmente como el Ponte das Cabras divide las localidades en uno de los viales que las unen, la carretera de Castilla. Aquí los vecinos apuntan que apenas hay diferencias entre las zonas que pertenecen a cada municipio. Pero no ocurre así en el barrio de Santa Icía. El presidente de la Asociación de Veciños de Trasancos, Dositeo García, reclama al Concello de Ferrol en nombre de los residentes de la zona, tanto naroneses como ferrolanos, que se arregle la acera de la calle Xaquín Bruquetas. «Atópase en varios tramos nun estado moi deficiente e con perigo para os viandantes», explicó Dositeo.

Una de las caras más visibles de la conexión y dependencia de ambos municipios es el bar La Frontera, ubicado en la carretera de A Gándara, que acaba de cumplir siete años. Su nombre ya lo dice todo: «Estamos en la frontera pero en Narón, se divide por la carretera», destaca la responsable del establecimiento, María Criado Couto. Explica que el estar al límite entre los dos municipios no le ha causado ningún problema, y administrativamente depende todo del municipio naronés. «Narón ya casi va a tener más gente que Ferrol. Esta es una zona muy buena, con mucho crecimiento, al estar al lado de Alcampo hay mucha gente de aquí y de fuera», comenta María.

Sin embargo, estar obligada a convivir entre las dos ciudades sí puede generar inconvenientes. Es el caso de Esther Martín. Reside también en A Gándara con su marido, que trabaja en Río do Pozo, y sus dos hijos, que estudian en Narón. Pero los problemas surgen al trabajar ella en Ferrol. «Cuando es festivo en Ferrol mi familia trabaja y yo puedo disfrutar del día libre -bromea-, pero cuando es al revés hay más lío. Si los niños no tienen colegio pero yo tengo que trabajar siempre tienes más inconvenientes y tienes que andar dependiendo de alguien, en mi caso se encarga el padre», explica.