De A Coruña a Monfero para gestionar un negocio de apartamentos turísticos: «Aquí todo el mundo te echa una mano»
MONFERO
Los nuevos propietarios de las Casas do Campo, en Val de Xestoso, apuestan por los eventos
08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A Rodrigo Lis, coruñés de 44 años, y su pareja, la británica Verity Needham, de 41, llevaba tiempo rondándoles la idea de impulsar un proyecto turístico. De la Ribeira Sacra, la zona en la que pensaron inicialmente, pasaron a Monfero, a raíz de que un amigo les hablara de las Casas do Campo, un negocio de apartamentos turísticos de Val de Xestoso, en Monfero, que estaba a la venta. «La inversión era importante, y sin vender nuestra casa [en Bergondo] no era posible. En dos semanas se resolvió todo», relata Lis. El 22 de septiembre firmaron la operación de compra del establecimiento, ubicado en una finca de nueve mil metros cuadrados. Ahora viven en el centro de A Coruña, con un pie en el lugar de O Regueiro.
Rodrigo se ocupa de la gestión, con apoyo de Verity, que aterrizó hace una década en A Coruña y trabaja en el sector de la moda, sin descartar, en un futuro, mudarse a la casa reservada para los propietarios en el complejo de Val de Xestoso. «El sueño sería poder dedicarnos los dos a esto [...]. Ahora, con las niñas [Noah, de seis años, y Remi, de dos] sería difícil compaginarlo todo viviendo aquí siempre», comenta este emprendedor que en 2015 montó, junto a su hermano, el restaurante La Teresa, en la ciudad herculina. Él lo dejó en 2021, saturado de hostelería tras la pandemia, y tras un período ligado profesionalmente al mundo del fútbol, ha regresado al sector. Pero de otra manera. Las Casas do Campo son cuatro, con capacidad para entre tres y seis personas, que se alquilan de forma independiente o en conjunto.
«Nuestro objetivo son los eventos, como las bodas (ya tenemos tres para este verano), con carpas en el exterior (o dentro si son hasta 30 personas), servicio de cátering (trabajamos con algún restaurante de por aquí), reuniones familiares o de empresa», detalla. La antigua palleira se reconvirtió en su día en espacio común, con cocina y lugar de reuniones. Las edificaciones originales —la casa principal, el pajar y el alpendre— datan del siglo XIX y el resto se levantaron hace 20 años. Los nuevos propietarios se han encontrado con el negocio en marcha —«el fin de semana antes de firmar hubo una boda»— y en buen estado, pero han querido «darle un lavado de cara», pintando las casas, y ampliar servicios, como la sauna-jacusi instalada cerca de la piscina, que pretenden climatizar. Además de proyectar un porche, «en cuanto deje de llover y puedan entrar las máquinas», ríe Rodrigo, contento y agradecido por el apoyo de sus vecinos. «En A Coruña conseguir un fontanero o un albañil es imposible, pero aquí todos te echan una mano», destaca.
El siguiente paso, que podría materializarse en verano, será la puesta en marcha de un restaurante para los eventos (pequeños) y para ofrecer un servicio de cenas a los huéspedes. «No funcionará con carta, sino que montaremos un horno de pizzas, y una noche habrá pizzas, otra barbacoa, otra hamburguesas...», explica el chef, que se formó en la Escuela de Hostelería Hofmann, en Barcelona, y ejerció en los fogones de La Teresa: «Siempre me ha gustado la cocina y tengo buena mano».
Entregado a la nueva aventura empresarial, Rodrigo confiesa que hay noches que se despierta pensando en el nuevo motor de reservas (operan con las principales plataformas). «Aquí hay mil rutas para andar (por el parque natural de las Fragas do Eume), kayak, buggies, golf cerca...», enumera, entusiasta. El día 18 está previsto el estreno de la nueva web de las Casas do Campo.