Las casas do maior de Valdoviño y Moeche, listas para recibir a los primeros usuarios

A. F. C. VALDOVIÑO / LA VOZ

MOECHE

Interior de Casa Anduriña, en Meirás, en la visita realizada por el alcalde el miércoles
Interior de Casa Anduriña, en Meirás, en la visita realizada por el alcalde el miércoles

Cada centro puede atender a cinco personas, mayores de 60 años, que deben tramitar su solicitud a través de los departamentos de Servizos Sociais

27 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las dos primeras casas do maior de la comarca —Casa Anduriña, en Meirás (Valdoviño), y Casa Branca, en Moeche— ya están listas para recibir a los primeros usuarios. Cada una dispone de capacidad para atender a cinco personas, de acuerdo con lo establecido por la Consellería de Política Social. Van dirigidas a mayores de 60 años con grado de dependencia uno o dos reconocido, o no dependientes. Estos últimos deben dirigirse igualmente al departamento municipal de Servizos Sociais y solicitar una plaza. Serán valorados y Política Social decidirá quién acude a estos centros (vecinos de cada municipio donde se ubican), de manera gratuita y con servicio de transporte si es necesario. Es compatible con recibir servicio de ayuda a domicilio.

Sonia Fernández Peña, ferrolana de 45 años y vecina de Meirás desde hace 17, es la promotora de Casa Anduriña, operativa desde el 5 de enero. «Aunque no sean dependientes, puede apetecerles venir porque no quieren estar todo el día solos, para tener relación social, poder comer todos juntos y realizar mantenimiento físico, con gimnasia, y también mental, a través de distintas actividades», subraya la promotora de esta iniciativa en Meirás. Sonia, con experiencia en atención a mayores, tiene ganas de «arrancar» esta nueva e «ilusionante» etapa profesional y vital.

Tras las obras ejecutadas, el bajo de su vivienda se ha convertido en un espacio diáfano, luminoso y acogedor, al que le falta lo más importante, «las personas». «Estoy muy contenta de cómo ha quedado y espero que esto ayude a que la gente no tenga que irse de Valdoviño», decía ayer, cuando recibió la visita del alcalde, Alberto González.