Son las cifras obtenidas entre junio a noviembre de 2025 por los observadores, entre los que cada vez hay más jóvenes y mujeres
08 jun 2026 . Actualizado a las 16:45 h.Entre la primera decena de junio y la tercera de noviembre de 2025, se contabilizó el paso de 980.593 ejemplares de 94 especies distintas de aves por Estaca de Bares. Fueron 1.098,15 horas de censo a lo largo de 146 jornadas. Son los datos obtenidos desde el observatorio ornitológico a través del programa Alas Oceánicas —que impulsa el seguimiento del paso de aves, el voluntariado ornitológico y otras acciones—, fruto del convenio suscrito por el Concello de Mañón, el Centro de Extensión Universitaria y Divulgación Ambiental de Galicia (Ceida) y SEO/BirdlLife. Otra de las claves para lograr estos registros fue el seguimiento profesional realizado a través del proyecto Noraves: Evaluación y mitigación de la mortalidad accidental de aves marinas en artes de pesca en la Demarcación Noratlántica, coordinado por el Ceida, SEO/BirdLife, Cory's y el Instituto Español de Oceanografía-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con financiación del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (a través del programa Pleamar de la Fundación Biodiversidad).
En el informe elaborado por el ornitólogo, divulgador medioambiental y escritor Antonio Sandoval, el gran impulsor de la observación de aves en este punto de la Península, también se destaca «el apoyo de muchas personas que colaboraron en la identificación y conteo de especies, aportando una parte significativa de los datos», que se sumaron al voluntariado canalizado a través del programa Aves Oceánicas. Son cifras récord, como reconoce Sandoval: «Fueron aves contadas una a una, y luego están las que dejamos sin contar porque no pudimos estar, y las que siguen pasando por la noche, porque en horas nocturnas sigue habiendo movimiento de varias especies». El 2025 ha sido el año «con más horas» de observación y conteo, gracias a los distintos programas citados, que permitieron, por ejemplo, «que hubiera durante quince días un equipo de gente de España utilizando la estación ornitológica, y otros quince, un equipo francés». Aparte de los habituales de la zona, como el propio Sandoval, Ricardo Hevia, Ana Rivas, Saúl Román, Antonio Martínez y tantos otros.
La meteorología fue otro factor clave: «Los vientos fueron muy favorables para el paso de aves marinas. Si sopla nordeste van lejos de la costa; pero con vientos de oeste, noroeste y norte, las empujan hacia la costa occidental del Cantábrico y tienen que doblar Estaca de Bares». Eso explica, por ejemplo, que el 5 de octubre fueran avistados 22.204 individuos de pardela sombría (Ardenna grisea), en 10,45 horas de conteo; y el 5 de septiembre, 45.996 de pardela pichoneta (Puffinus puffinus). O la cifra récord de paíño boreal (Hydrobates leucorhous) en un día desde este punto, con 253 ejemplares el 26 de octubre (en 9,45 horas). Entre las curiosidades que deparó la temporada de observación de 2025 en Estaca de Bares, Sandoval destaca el segundo registro de pardela gorjiblanca (Procellaria aequinoctialis) en España, el 29 de agosto (y el primero, en 2023); y la primera cita en el cabo de piquero patirrojo (Sula sula), el 21 de septiembre; y se vieron tres individuos de piquero pardo (Sula leucogaster) y otros tres de petrel antillano (Pterodroma hasitata).
Sobre el método de conteo, Sandoval explica que requiere «concentración absoluta, una a una, con contadores (y telescopio para observar), que algún día, como el de las 45.000 pichonetas, iba cambiando de mano cada media hora». Cuando la bandada es muy numerosa, la fotografían y después cuentan, uno a uno, y el resultado apenas suele variar de la estimación inicial que efectúan con solo verla. Prismáticos y telescopio son las herramientas esenciales para esta labor, en la que cada vez se implica más gente joven (con un número creciente de mujeres pajareras), algo que no solo ocurre aquí. Sandoval cita un artículo del diario británico The Guardian, que sitúa el avistamiento de aves como la segunda afición que más crece entre la generación Z (de 14 a 29 años).
Estaca de Bares se ha convertido en escuela para la identificación de aves marinas, «que es clave, un trabajo exigente que requiere mucho conocimiento». En uno de sus libros, el ornitólogo y escritor francés Philippe J. Dubois alude, a «Estaca de Bares como el mejor lugar de Europa para observar aves marinas», según cita Sandoval, que lleva más de 40 años de pajarero en el punto más septentrional de la Península. El escritor coruñés acaba de publicar, con Carlos de Hita, Volando van, «un libro de viajes protagonizado por aves capaces de saltar de una orilla a otra del océanos en unos pocos días, de cruzar un continente en una semana, de sobrevolar un desierto en apenas unas horas», según reza la sinopsis. Está editado por Anaya Touring.
Sergio Paris, técnico del Ceida: «Es el principal lugar de la Europa Atlántica para ver las migraciones»
Sergio Paris, técnico del Ceida, incide en la «relevancia internacional de Estaca de Bares para la observación de las migraciones de muchas especies, es el principal lugar de la Europa Atlántica», como se refleja en el informe de 2025, surgido de la colaboración del Ceida, SEO/BirdLife y el Concello de Mañón, y que, avanza, «tiene vocación de continuidad». Detrás hay «muchos años de trabajo voluntario y vocacional de Antonio Sandoval y de ornitólogos locales...», elogia. Pero en 2021, cuando se iniciaron los proyectos del Ceida, «fue la primera vez que se hizo un seguimiento de todo el ciclo anual, de la primavera a noviembre, con más horas de muestreo y una metodología más estandarizada, más oficial», recalca.