Andrés Somaza: «Los veterinarios estamos quemados, es un trabajo mal remunerado»
FERROL CIUDAD
Este veterinario lleva casi 40 años ejerciendo una profesión que quería estudiar desde niño: «Me crie entre perros»
05 oct 2026 . Actualizado a las 11:01 h.Andrés Somaza Serantes (Ferrol, 1962) ejerce como veterinario en la ciudad desde hace casi 40 años. Junto a Aránzazu Pérez, abrió clínica en la calle Cuntis en 1989. Y ahí siguen. «Somos los más antiguos y los más viejos de Ferrol, sí», bromea. Especializado en traumatología y ortopedia, realiza operaciones quirúrgicas a diario. Además, es vicepresidente de la asociación de veterinarios de pequeños animales (Avepa).
—¿Por qué se hizo veterinario?
—Por pura y dura vocación. Mi padre tenía perros, mi abuelo tenía perros, me crie entre ellos. Con siete años ya decía que quería ser veterinario de perros y que iba a hacer cirugía.
—En casi 40 años, habrá cambiado todo...
—Claro, la evolución tecnológica ha sido total. También ha cambiado la mentalidad del tutor: ahora, hacer una radiografía, una resonancia magnética o lo que sea necesario es habitual. Algún propietario, por cuestiones económicas, no quiere, pero yo diría que el 90 % sí aceptan.
—Claro, es que ir al veterinario es caro, ¿no?
—Es una especialidad costosa, para los clientes y para nosotros. El equipamiento e instrumental cuestan mucho dinero. Toda la técnica quirúrgica es similar a la humana, la diferencia es que atendemos a pacientes desde medio kilo hasta 90.
—¿Hay muchos veterinarios con sus especialidades?
—En Galicia, acreditados por Avepa y por el Consejo General de Veterinarios en traumatología y ortopedia somos dos.
—¿Cuántas operaciones habrá realizado en su vida?
—Buf, no lo sé, cada día entran en quirófano un mínimo de dos pacientes, calcule. No andaremos lejos de las mil cirugías al año, incluyendo, por ejemplo, la esterilización de un gato, que tiene que entrar en quirófano y que se monitoriza igual que un cirugía de columna o una doble fractura.
—En el 2019 implantó por primera vez en Galicia una prótesis de cadera a un perro.
—Con la técnica que utilizamos de ligamento cruzado, de codo, no hay mucha gente que la haga y menos con nuestros resultados. No es porque seamos más listos, es que hacemos muchas, operamos algo más de un centenar de rodillas al año.
—¿Cuánto cuesta esa operación?
—Depende del peso del perro, pero puede oscilar entre 1.500 y 2.200 euros, 21 % de IVA incluido.
—Tan caro como ir a la medicina privada.
—Sí, hay que tener en cuenta el coste de los implantes. Un perro de 70 kilos se lleva en placas y tornillos 560 euros y luego todo lo que utilizas en una operación.
—¿Cuál es el animal más raro que ha operado?
—Siempre opero gatos o perros, pero hace tiempo colaboramos con la Sociedade Galega de Historia Natural y nos habían traído una foca con un anzuelo clavado en el estómago, se lo tuvimos que extraer.
—¿Se cuida más a las mascotas en Ferrol?
—Sí, sí.
—Y, sin embargo, se siguen abandonando...
—También, y nos echan la culpa, que somos caros. El servicio no es caro, es costoso.
—¿Hay mucha competencia?
—En España hay 16 ó 17 facultades de veterinaria; en Francia, cuatro. El mercado no puede con tantos veterinarios, así tenemos el índice de abandono que tenemos en la profesión. Hay un estudio que dice que el 54 % de los veterinarios que se inician en la profesión de pequeños animales acaban abandonándola en cinco años. Es tremendo. Estamos quemados.
—¿Y eso?
—Es un trabajo que, en realidad, está mal remunerado. Los costes de las inversiones en las clínicas son tremendos, no podemos pagar el sueldo que debería tener un licenciado en Veterinaria, con unas horas de trabajo y una carga emocional tremendas a la espalda. Desde el covid, además, las exigencias que tenemos por parte de los tutores (los dueños de las mascotas) son tremendas.
—¿Qué ha pasado?
—Se han vuelto más exigentes, con que nos pongamos al teléfono al momento, o te piden un informe y quieren el resultado ya. No puede ser.
—Después de tantos años, ¿le sigue afectando si se muere un paciente?
—Esto es medicina, no todos los pacientes se curan. Me afecta que un perro no vaya bien o que siga cojo dos meses después de una operación. Si no me siguiera afectando, querría decir que ya no me importa nada de mi profesión. Y no es así, pero está claro que, con la edad, se tiene cada vez menos paciencia.
—¿Se siente socialmente tan reconocido como un médico?
—No, somos inferiores. No tenemos el mismo prestigio social, eso tardaremos años en tenerlo. En Portugal, somos médicos veterinarios o doctores, aquí no.
—¿Qué le parece la ley de bienestar animal?
—Es necesaria. Pero no entiendo que alguien que tenga un macho y una hembra en su casa no pueda tener una camada, salvo que sea criador. Si el objetivo es que no haya abandonos, me parece bien, pero solo vas a poder tener un animal de compañía si tienes dinero para comprarlo, va a ser un lujo. Las colonias felinas son un logro, pero ¿el Ayuntamiento de Ferrol tiene dinero para mantener todas las que hay? Lo dudo.
«No andaremos lejos de las mil cirugías al año, incluyendo la esterilización de un gato, que también entra en quirófano»
«Está claro que con la edad se tiene menos paciencia»
«No entiendo que no puedas tener una camada, salvo que seas criador, tener un animal va a ser un lujo»