Donde se acaba el mar y comienza el orgullo ferrolano

CRISTINA CUADRADO / C.E. FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Las prendas y bolsas con referencias locales son el producto estrella en Waves.
Las prendas y bolsas con referencias locales son el producto estrella en Waves. Carlos carballeira

Los tres perfiles de compradores de suvenires: locales, turistas y los que vuelven a casa por vacaciones

16 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Una sudadera con la frase «donde se acaba el mar». Basta leerla para que a muchos ferrolanos les venga a la cabeza la canción de Los Limones. Un neceser bordado con el nombre de Ferrol. Una acuarela de la Magdalena o un imán del puerto, por no hablar de todos los objetos que uno se puede imaginar con el símbolo de la ciudad: el grafiti de Ferrol mola. A simple vista parecen recuerdos pensados para quienes visitan un lugar nuevo, pero los comerciantes que los venden coinciden en una idea que les sigue sorprendiendo: los más fans de Ferrol son los propios ferrolanos.

No Covil da Loba vendieron menos suvenires que el año pasado.
No Covil da Loba vendieron menos suvenires que el año pasado. Carlos carballeira

«Lo que me sorprendió es que hay mucha gente de Ferrol que compra cosas de Ferrol», reconoce Iris Cabezas, de A Bandada. La tienda vende neceseres, llaveros, tazas, bolsas o imanes relacionados con la ciudad y, cuando intenta distinguir entre clientes de aquí y de fuera, la conclusión es clara: «No sabría decirte si hay más gente de Ferrol o de fuera porque está bastante igualado».

La misma sensación tienen en Waves. «Hay mucha clientela local, notamos un montón que la gente de aquí compra a menudo», explica Candela Fernández. Allí triunfan especialmente las camisetas y sudaderas con referencias a Ferrol y las bolsas de tela de distintos puntos de la comarca. «Las tote bags de Ferrol, Covas, Ares y Valdoviño se vendieron muchísimo, tanto con gente de Ferrol como con gente de fuera, fue una pasada».

Junto a ellos aparece un segundo perfil muy habitual: el de los ferrolanos que viven fuera y regresan por vacaciones. Son quienes vuelven en Navidad, Semana Santa y cada verano. Visitan las calles de siempre y se llevan algún recuerdo de la ciudad a la que siguen llamando casa. «Vendemos mucho a gente de Ferrol que vive fuera y vuelve en vacaciones, pero a turistas también», explica Carlos Mor, de A Vella Fábrica de Lápis. Las postales, láminas y acuarelas de rincones reconocibles de la ciudad están entre sus productos más demandados.

Y después están los visitantes. Los que llegan desde otros puntos de España, los peregrinos, los viajeros extranjeros o los pasajeros de cruceros que pasan unas horas en Ferrol, para muchos se trata de la única oportunidad de estar en la ciudad. «Hubo bastante clientela turista, sobre todo de España, pero también de gente de fuera e incluso de fuera de Europa», señala Fernández. En A Bandada también notan esa presencia. «El otro día vino un crucero y los de fuera se suelen llevar algo pequeño que quepa en la maleta», cuenta Cabezas sobre el éxito de los imanes. David González, de Acevedo Bazar, identifica perfectamente a ese cliente. «Muchos de los extranjeros vienen de los cruceros y luego personas que están en Cedeira o Valdoviño en furgonetas o cámpings. Se acercan un día a Ferrol y vienen de compras». Además, percibe un crecimiento de visitantes en los últimos años. «Se nota que hay cada vez más gente».

En Acevedo Bazar destacan el aumento de turistas que van de compras por la ciudad.
En Acevedo Bazar destacan el aumento de turistas que van de compras por la ciudad. Carlos carballeira

Las opiniones sobre el peso real del turismo varían según el negocio. Hay quienes aseguran que este verano se ha notado más y quienes creen que la diferencia no es tan grande. Pero entre todos los perfiles hay uno que aparece constantemente en la conversación. El de los vecinos que compran una camiseta con el nombre de su ciudad, una ilustración de las calles por las que han pasado cientos de veces o una bolsa con referencias que solo ellos entienden.