Las 1.001 noches del gran Masafret: «Con las mejores historias de la ría de Ferrol»
FERROL CIUDAD
La crónica semanal llega a su punto y final con los mayores éxitos desde Xuvia
01 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Si Fernando Masafret no existiese, habría que inventarlo. Amante de Xuvia, coleccionista de sueños perdidos en el tiempo, el mejor investigador que uno podría soñar... Durante el último año, el cronista ofreció cada semana un relato con las fotografías más queridas por cientos de familias en la ría de Ferrol: desde un increíble Narón nevado hasta los restaurantes más recordados de Neda, desde las motos en feliz cabalgada hacia Ferrol a la piscina más ochentera. Ahora Masafret continuará colaborando con este diario pero de un modo más pausado, «porque toca descansar y aprovechar la vida tras contar las mejores historias de la ría de Ferrol» mientras prepara nuevos proyectos sobre su querida Xuvia. Solo queda agradecer su enorme generosidad y seguir disfrutando de sus 1.001 noches de relatos de la comarca, con Masafret de narrador al más puro estilo Scherezade.
Resulta difícil elegir los más exitosos, porque todos triunfaron. Arrasó en lectores el reportaje titulado como La historia tras la mansión a la venta más antigua y más cara de Narón: «Cuando los ricos vivían en la carretera de Castilla». Allí se contaba el pasado del chalé de Nosa Señora de Chamorro, con su precio a la venta. Mucha alegría aportaron las incursiones veraniegas: Cuando las pandillas iban en camión a bañarse en la playa de Cabanas.
Nadie se perdió a los jinetes sobre ruedas de Aquellos veranos en moto por Narón y la ría de Ferrol. Otro número uno fue para El gran sueño americano de José Ramón Franco en Narón. Y cómo no, triunfaron los bares. Desde Todas las delicias de la mítica Casa Paco: «Aquí comió hasta Adolfo Suárez» hasta Casa Vicente, el templo de las delicias en Narón.
Por último, no puede faltar un buen chapuzón para tiempos inquietos. Muchos volvieron a saborear el frescor de La piscina donde se bañó todo Narón: «Un abarrote durante casi 20 años». Atrás quedan joyas en blanco como Aquel año en el que nevó por última vez sobre Narón: «El mundo vestido de blanco». Allí Masafret compartía este recuerdo que vale su peso en oro: «La nieve llegó por la noche y nos pilló de sorpresa, como un regalo que nadie se atrevió a pedir. Antes de salir, mi madre me puso el abrigo de mi hermano mayor. Me dijo: La nieve se derrite deprisa en Galicia, ¡corre!. Aún sigo corriendo tras aquel día».