El verano ya no basta para sacarse el carné: las autoescuelas de Ferrol afrontan otro año de listas de espera

ALICIA CERNADA / A.U.

FERROL CIUDAD

Julio, profesor de la autoescuela Madrid-París, durante una jornada laboral.
Julio, profesor de la autoescuela Madrid-París, durante una jornada laboral. Carlos Carballeira

Con el final del curso escolar, las autoescuelas de Ferrol vuelven a llenarse pero las listas de espera para comenzar las prácticas y la falta de examinadores hacen que obtener el permiso antes de septiembre sea ya una misión imposible

08 jul 2026 . Actualizado a las 22:15 h.

Con las clases terminadas y varios meses de vacaciones por delante, cientos de jóvenes de Ferrol cruzan estos días la puerta de las autoescuelas con el objetivo de sacarse el permiso de conducir antes de que empiece el nuevo curso. Pero la realidad con la que se encuentran dista mucho de la de hace unos años. Hoy, aprobar el examen teórico en verano ya no garantiza ponerse al volante en cuestión de semanas. En muchos casos, las prácticas tendrán que esperar hasta el otoño o incluso al verano siguiente.

Las autoescuelas vuelven a vivir estos meses un aumento de matrículas coincidiendo con el final del curso escolar. Aunque la actividad se ha ido estabilizando durante el resto del año, el verano sigue concentrando el mayor volumen de nuevos alumnos. «Siempre aumenta. Un 30 % o un 40 % más lo tienes», explica Pablo Pérez, responsable de la autoescuela ferrolana Madrid-París. Aun así aclara que la situación ya no es tan estacional como antes. «La gente sabe que hay colas para sacar el permiso y se lo toma con más calma», señala.

El principal obstáculo aparece una vez superado el examen teórico. Las listas de espera para empezar las clases prácticas rondan actualmente entre tres y cuatro meses, un plazo que hace inviable obtener el permiso completo durante las vacaciones estivales. «Si te sacas ahora el teórico, es imposible hacer el práctico en verano. Lo normal es que quien aprueba la teoría este verano haga la circulación el verano siguiente», resume Pérez.

La situación no responde únicamente al aumento de estudiantes. Durante los meses de julio y agosto disminuye notablemente la capacidad para realizar exámenes debido a las vacaciones de los examinadores de la Dirección General de Tráfico. Aunque las fechas de examen se mantienen prácticamente iguales, el número de examinadores disponibles puede reducirse a menos de la mitad, lo que provoca un descenso considerable en el número de pruebas que se realizan. «Si normalmente hay doce examinadores, en verano a lo mejor nos quedamos con cinco», explica el responsable de Madrid-París.

Desde la Asociación Provincial de Autoescuelas aseguran que la situación es habitual cada verano. «Siempre hay un pico muy grande de gente que acaba el instituto y se matricula. Nunca se llega a cubrir toda la demanda y, además, en verano coinciden las vacaciones de los examinadores», explica su presidente. Para él, la solución es reforzar las plantillas de la Dirección General de Tráfico. «Lo único que hace falta son más examinadores para poder realizar más pruebas», sostiene.

La incorporación de nuevos examinadores en la provincia ha permitido reducir unas listas de espera que llegaron a alcanzar los seis y siete meses. Aun así, el retraso acumulado durante los últimos años sigue notándose. «La cola que estaba montada no se deshace en dos días», recuerdan desde la asociación.

La idea de comenzar el proceso en junio y terminarlo antes de septiembre, habitual hace años, ha dejado de ser una opción realista.