El castro de Esmelle palpita de nuevo

juan luis montero fenollós FERROL

FERROL CIUDAD

En la imagen, un grupo de participantes en una de las visitas teatralizadas al castro en el pasado mayo.
En la imagen, un grupo de participantes en una de las visitas teatralizadas al castro en el pasado mayo. Eloy Taboada

La investigación arqueológica ha servido para la puesta en valor y transformación de una zona antes casi desconocida

20 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde que el equipo de profesionales, estudiantes y voluntarios de la Cátedra de Arqueoloxía e Educación Patrimonial (Concello de Ferrol-Universidade da Coruña) puso sus pies en Tralocastro, en la parroquia de San Xoán de Esmelle, este lugar histórico ha vivido una importante transformación. Todo empezó el 24 de julio de 2023 rodeados de eucaliptos y de una densa vegetación. En aquel momento era un sitio impenetrable y de contenido desconocido. Tres años después el panorama ha mutado sustancialmente. Hoy el castro de Esmelle está vivo, palpita desde lo más profundo.

Este resurgir no es accidental. Es fruto de un trabajo colectivo, coral, que se apoya en cuatro pilares fundamentales. El primer pilar es Samuel Nión, director de las excavaciones arqueológicas. El segundo es Lucía Brage, responsable del aula didáctica del proyecto (arqueódromo y visitas guiadas). El tercer pilar son los vecinos del valle de Esmelle. Entre ellos quiero destacar a Paulino Gasalla, altruista y entusiasta defensor del castro donde desde niño jugó y soñó entre las piedras milenarias del lugar. Y el cuarto son las instituciones que apoyan económicamente el proyecto (Universidade da Coruña, Concello de Ferrol, Xunta de Galicia y Fundación Luis Monteagudo). La unión de estos cuatro pilares hace posible que el corazón del castro vuelva a latir con fuerza.

La fotografía muestra a «guerreros castrexos» ubicados en la muralla del propio recinto arqueológico.
La fotografía muestra a «guerreros castrexos» ubicados en la muralla del propio recinto arqueológico. Eloy Taboada

El pasado mes de noviembre más de cuatrocientos escolares del colegio Arenales Compañía de María ocupó y exploró durante toda una mañana el castro. Y en los dos últimos meses más de setecientas personas han participado en los diferentes recorridos guiados por el yacimiento. Centros educativos, colectivos, asociaciones y grupos de amigos se han acercado a conocer in situ el trabajo de los arqueólogos.

El castro está más vivo que nunca. Y una buena prueba de ello son las dos visitas teatralizadas organizadas en fechas recientes, gracias a la colaboración de miembros de la Romería Castrexa de Esmelle y del Oenach Atlántico.

Todo esto hace de Tralocastro un espacio dinámico y educativo único en Galicia: un punto de encuentro, de diálogo entre la ciudadanía y su pasado más remoto. Es una experiencia completamente nueva. Las piedras inertes del viejo poblado castrexo cumplen ahora una función social y formativa pensada para disfrute de todos. El castro no cierra. Sigue abierto para las visitas guiadas. Solo hay que ponerse en contacto con la persona responsable de las mismas (881013820 y arqueodromo.ferrol@gmail.com).

La Carta Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico, adoptada en 1990 en Lausana, defiende la conservación de los monumentos en su contexto original como objetivo fundamental y aboga por el compromiso y la participación de la población local como medio de promover su conservación. En esta línea trabaja precisamente la Cátedra.

Dado que el patrimonio arqueológico es un bien común, es responsabilidad de todos su protección. Pero la misma Carta también exige a los organismos competentes los medios necesarios para un mantenimiento correcto y una conservación satisfactoria del patrimonio arqueológico.

Nuevos trabajos y proyectos

En menos de un mes, el próximo 13 julio, los arqueólogos volveremos al castro de Esmelle para continuar con las investigaciones de campo. Aunque queda aún mucho por hacer y nuestra prioridad seguirá siendo Tralocastro, desde la Cátedra estamos dando los primeros pasos para poder actuar en otros enclaves fundamentales del patrimonio ferrolano que han sido totalmente olvidados por la arqueología. No se estima lo que no se conoce.

Resulta algo primordial, por tanto, dar nuevo valor a las huellas olvidadas de nuestro pasado, esas que salpican nuestro paisaje, y educar en el aprecio al patrimonio.

Juan Luis Montero Fenollós es director de la Cátedra de Arqueoloxía e Educación Patrimonial.