La fragata Almirante Juan de Borbón y el Patiño, en el principal ejercicio de la Armada

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Vista de la Almirante Juan de Borbón tras regresar de una misión internacional.
Vista de la Almirante Juan de Borbón tras regresar de una misión internacional. ANGEL MANSO

El Flotex 26 se desarrolla en el golfo de Cádiz, mar de Alborán y Estrecho

17 may 2026 . Actualizado a las 10:21 h.

La fragata Almirante Juan de Borbón (F-102) y el buque logístico Patiño, ambos con base en Ferrol, están participando en los ejercicios de la Armada española Flotex-26. Se trata de su principal actividad anual de adiestramiento avanzado, orientada a «generar, evaluar y certificar una fuerza naval capaz de operar en escenarios complejos». Se desarrollará hasta el 22 de este mes en el golfo de Cádiz el mar de Alborán y el Estrecho.

El ejercicio, diseñado para operar en entornos complejos, está liderado por el Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad y cuenta con la participación de los Estados Mayores del Grupo Anfibio y de Proyección, la 41ª Escuadrilla de Escoltas, la Fuerza de Medidas Contraminas, Tercio Armada y la Flotilla de Submarinos.

Además de la fragata Almirante Juan de Borbón y el Patiño participan el buque de asalto anfibio Castilla —que ejerce de buque de mando de la agrupación naval—; el buque de proyección estratégica Juan Carlos I; el buque de asalto anfibio Galicia; las fragatas Victoria, Reina Sofía; el submarino Galerna; los cazaminas Turia y Duero; el buque de acción marítima Relámpago, y los buques auxiliares Cartagena y La Graña. Participa también el Batallón de Desembarco II del TEAR con vehículos de Infantería de Marina y embarcaciones de asalto, mientras que el Grupo Naval de Playa aporta embarcaciones LCM-1E.

Fuentes oficiales de la Marina han indicado que el ejercicio Flotex-26 «pone de manifiesto la capacidad de la Armada para desplegar una fuerza naval creíble en un corto espacio de tiempo, mantener su preparación y operar con eficacia en escenarios complejos. Este tipo de ejercicios resulta clave para garantizar la seguridad marítima, proteger los intereses nacionales y contribuir a la disuasión, reforzando la estabilidad en el entorno estratégico».

Asimismo, el ejercicio refleja «el compromiso, preparación y profesionalidad de los hombres y mujeres de la Armada, cuya labor diaria permite a España contar con una fuerza naval moderna, equilibrada y preparada para actuar cuando y donde sea necesario».