La plantilla abandona las medidas de presión tras el compromiso del Gobierno local de incorporar trece efectivos, dos puestos de coordinación y mayor retribución de las horas extras
03 mar 2026 . Actualizado a las 23:30 h.Setenta días después, el conflicto desatado en el cuerpo de los bomberos de Ferrol ha concluido. Al menos, por el momento. Los efectivos de seguridad ferrolanos decidieron este martes en asamblea, y por unanimidad, paralizar las medidas de presión emprendidas desde hace casi dos meses y medio para reclamar más personal y también una mejor valoración de sus puestos. Lo hicieron tras los anuncios efectuados por el alcalde, José Manuel Rey Varela, atendiendo parte de sus reclamaciones. Entre ellas, la incorporación «en los próximos días» de trece nuevos efectivos: los siete de la oposición en marcha y la activación de otros seis procedentes de la bolsa de empleo vinculada a la Oferta Pública de Empleo (OPE) del 2026. También la voluntad del paso de la categoría C2 a C1 de los bomberos, y la creación de dos nuevos puestos «estratégicos» en el área de Seguridad: un coordinador y un jefe de área. Además, el regidor anunciaba la víspera la intención de negociar una subida de la retribución de las horas extras, en una medida aplicable a toda la plantilla del Concello, no solo al cuerpo de extinción.
En un comunicado, los bomberos valoran que «estas medidas suponen un avance en la dirección adecuada», calificando de «avance relevante» la incorporación del nuevo personal. Y consideran que «los pasos dados hasta el momento permiten abrir una etapa basada en la confianza y el diálogo». Si bien matizan que todavía quedan «cuestiones por concretar», entre las que citan «la definición de responsabilidades y la clarificación de los servicios mínimos que conformarán la guardia del cuerpo», el colectivo acordó «otorgar un voto de confianza al Gobierno local» y apostar por «una negociación constructiva» para resolver de manera definitiva el conflicto que se desataba a finales de diciembre, agudizado tras el incendio ocurrido en Recimil el 19 de febrero, en el que falleció un joven de 19 años, y resultaron heridas de gravedad tres personas, entre ellas un bombero, que sufrió la amputación de una pierna. En este sentido los bomberos aseguran que su prioridad será garantizar al compañero «la adecuada cobertura sanitaria y profesional».
La posición municipal
El Gobierno local no quiso realizar valoración alguna sobre el acuerdo de los bomberos. Fuentes oficiales se remiten a las palabras del alcalde en la rueda de prensa del lunes, tras la Xunta de Goberno Local, en la que deslizó parte de las cuestiones ofertadas a los bomberos. «Desde que chegamos ao Goberno tomamos decisións para fortalecer este servizo público», dijo cifrando en 50 el número de bomberos con que contará «nos próximos días» el cuerpo de seguridad, una cifra que «non existía dende hai moitos anos nesta cidade», aseguró. Aludió a la OPE de este año, que incluye la previsión de la RPT y que permite una subida de categoría que representa, según el regidor, un incremento salarial de 3.000 euros al año. Los bomberos reclamaron este martes que la tramitación del cambio de subgrupo «se lleve a cabo con la diligencia necesaria para evitar demoras». La OPE contempla además seis plazas de bombero de nueva incorporación. Y por promoción interna, cuatro de cabos y treinta de bomberos. Rey Varela anunció en semanas precedentes la creación de una bolsa de interinos para cubrir bajas y situaciones de necesidad de personal. Los bomberos señalan que los seis que se incorporarán por esa vía permanecerán operativos hasta su incorporación definitiva. Y que todas estas decisiones «suponen un refuerzo necesario para la plantilla y para la estabilidad del servicio».
Un largo camino
El camino hasta la fumata blanca de este martes fue largo y complejo. Los bomberos denunciaron públicamente durante más de dos meses, y a través de más de una veintena de escritos al Concello, el riesgo de prestar el servicio con menos efectivos de los requeridos, demandando una reunión con el alcalde. El Gobierno local fiaba a la oposición en marcha la incorporación de siete nuevos efectivos, que se retrasó por una denuncia de aspirantes por supuestas irregularidades en el proceso, que finalmente archivó la Fiscalía. Además, el alcalde aludió a la existencia de casi una docena de bajas médicas en el cuerpo de seguridad, lo que lastraba más la cobertura de los puestos. Y supeditaba cualquier diálogo a la Mesa Xeral de Negociación, en un conflicto laboral en el que bomberos y Xunta de Persoal cruzaron comunicados criticando sus respectivas posturas. El tren de borrascas multiplicó el número de intervenciones, complicando la situación en el parque ferrolano. Y en este contexto llegó la madrugada del incendio de Recimil. Tras ello, los bomberos redoblaron la presión, que culminaba el jueves con una concentración que reunió a varios miles de personas en la plaza de Armas, en solidaridad con las víctimas y para mostrar su apoyo al bombero herido. La plantilla agradece ahora el respaldo «constante y masivo» de la ciudadanía durante estas semanas.