Actuaciones como la del pulmón verde de Catabois están paralizadas y otras se ralentizan o no podrán arrancar hasta que cesen las persistentes precipitaciones
11 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Nunca llueve a gusto de todos. Y menos, de las obras. Tras el peor invierno que se recuerda en décadas y dos meses de lluvias prácticamente ininterrumpidas, algunas actuaciones en la ciudad hacen agua, en sentido literal y metafórico. Con el terreno encharcado son diversos los proyectos han tenido que echar el freno a la espera de condiciones más favorables. Algunos, directamente, se han tenido que paralizar, como el pulmón verde de Catabois. El área de esparcimiento que el Concello construye desde finales de noviembre en el antiguo polígono de tiro, y en el que la Xunta habilita un parque canino también en construcción, se ha detenido «debido ás adversas condicións meteorolóxicas». Lo comunicaba el propio Concello, tras la reunión del plan de barrios mantenida por el alcalde, José Manuel Rey Varela, el viernes con la asociación de vecinos de San Pablo y Catabois. «Confiamos en que este novo espazo verde poida estar listo durante o verán, sempre que o tempo acompañe», declaraba el regidor, lamentando las condiciones que afectan, apuntó, a los trabajos del día a día y a la ejecución de obras como esta.
Es una de las consecuencias más visibles, pero no la única. En el recinto ferial de FIMO aguardan alineadas desde hace semanas casi una decena de marquesinas que la Xunta destina para su instalación en Ferrol. Para ello es necesario construir una base de hormigón sobre las que anclarlas en los emplazamientos elegidas, algo que también se considera inviable en el actual contexto meteorológico.
También a las condiciones adversas atribuyen fuentes municipales que no se hayan podido iniciar los trabajos para el primer splash park de Ferrol, adjudicado en septiembre por 192.000 euros y que debería estar construido en cuatro meses, con el objetivo de su estreno este verano. Y los plazos que entonces se veían holgados, ahora son cada vez más ajustados.
Aglomerados en el rural
El concejal de Obras e Servizos, José Tomé, explicaba ayer que las lluvias condicionan especialmente los trabajos de reparación de viales. Así, hay aglomerados contratados con el POS de la Diputación a la espera de que escampe en distintos puntos de la zona rural: O Confurco, Mandiá, Doniños, Covas... Y el problema, explica, es que cuando por fin deje de llover, todavía será necesario aguardar entre diez y quince días a que firmes y terrenos pierdan humedad antes de poder obrar. «Lleva dos meses y medio lloviendo y no se puede empezar tampoco el plan de pintado vial», explica el edil, con el que se prevé renovar las marcas en el callejero de toda la ciudad. En el cementerio de Catabois la ampliación del camposanto municipal, que ya acumula varias prórrogas, está al ralentí, sin poder avanzar en el grueso de la intervención y acometiendo solo pequeños remates. Y la lluvia empantana también a servicios municipales como el de jardines. Con sus trajes de agua y soportando viento y chaparrones, los operarios continúan su labor, y durante estas semanas siguieron con tareas de podas y arreglo ornamental de distintos espacios públicos. Sin embargo, el reblandecimiento del terreno impide otras tareas que requieren maquinaria, pero que su utilización lo haría contraproducente.
En la agenda del responsable municipal se encuentra también a la espera de vientos más favorables el inicio de la actuación en el parque Pablo Iglesias, que incluirá un sendero de hormigón en el acceso al IES Sofía Casanova. O el plan de señalización —vertical y horizontal— que el gobierno local anunció en la ciudad.
Las obras que continúan: el derribo de la muralla y la calle Rubalcava
No son las mejores condiciones para ninguna obra, pero algunas continúan contra viento y marea. Es el caso de Abrir Ferrol al mar. El derribo de la muralla avanza a la vista, y tras extenderse ya hasta la puerta de la Enfermería, en las últimas jornadas se aproxima a la garita del dique de la Campana, a punto de completar el primer tramo establecido de la demolición. También continúan, confirman fuentes municipales, las obras de reurbanización de la calle Rubalcava. Y también otras obra más resguardada como la de la rehabilitación del Bambú Club para su transformación en un espacio versátil que sirva de centro cultural y social para Recimil.