Trevo, treinta años de la 'boutique' en Ferrol: «Tengo prendas que usas veinte años»

Carla Elías Martínez
c. Elías FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Pitusa y Eva, fundadora y actual propietaria de la tienda Trevo, que está de aniversario
Pitusa y Eva, fundadora y actual propietaria de la tienda Trevo, que está de aniversario CESAR TOIMIL

«Ser autónomo es una lucha», advierte Eva, que celebra con descuentos especiales una década al frente del comercio de moda, que abrió hace tres Pitusa

05 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En un mercado global donde el fast fashion y la inmediatez de plataformas como Shein parecen dictar sentencia, existen reductos en Ferrol donde el tiempo se mide por la calidad de la costura. Eva Lamigueiro (Ferrol, 1969) cumple diez años al frente de Trevo un comercio con tres décadas de historia que ha sabido trasladar el espíritu de las antiguas boutiques al bullicio y trasiego de la carretera de Castilla.

Hija de modista, Eva creció conociendo de cerca tejidos nobles y patrones exclusivos. «La ropa de calidad y el valorar la buena confección lo aprendí desde niña en mi casa», recuerda. Tras tres décadas dedicada al sector de la peluquería, un mundo que le encantaba también, decidió dar un giro a su vida profesional cuando la oportunidad llamó a su puerta de la mano de Pitusa, la antigua propietaria de este negocio. «Yo era clienta fiel de la tienda; cuando se jubiló, el relevo fue natural porque sabía que yo amaba este concepto de moda con otro rollito. Nunca pensé en ser la dueña de mi tienda preferida», explica. Esa amistad perdura; Pitusa sigue visitando el local con frecuencia para ver de cerca su querida tienda.

El secreto de la supervivencia de Trevo reside en una selección férrea. Eva busca piezas que no se encuentran en los circuitos comerciales masivos. Su catálogo es un alegato a la inclusión: «Mi tallaje abarca de la 36 a la 52. Tengo casas que sientan igual de bien en ambos extremos», señala. Y proveedores de confianza la acompañan desde siempre. Destaca, por ejemplo, una firma de San Sebastián que mantiene su producción íntegramente en la capital guipuzcoana, lo que garantiza un patronaje artesanal difícil de encontrar en las grandes cadenas. Pero su radar también cruza el Atlántico: cuenta con una casa de Canadá que aporta ese diseño diferencial que buscan sus clientas más exigentes. «Tengo esas prendas que te pones veinte años después y la gente te sigue preguntando por ellas».

Sin embargo, el camino no es sencillo. La mudanza desde su ubicación original, detrás de Porta Nova, a la carretera de Castilla fue una decisión estratégica. «Los barrios perdieron el paso; la zona del Inferniño envejeció y pasó de tener vida social a no haber nada», lamenta. Hoy, aunque echa de menos el encanto de la «tiendita vieja» en un edificio antiguo, valora las mil personas que cada día ven su escaparate en la arteria principal de la ciudad.

Gestionar el negocio en solitario es, en sus propias palabras, «una lucha constante por la supervivencia». Lo peor, las trabas administrativas de los autónomos.

Para celebrar este décimo aniversario de gestión —y los 30 del sello Trevo—, la tienda ofrecerá descuentos especiales durante el mes de febrero. Es una invitación a las nuevas generaciones para que redescubran el valor de una prenda duradera, de calidad e impecable. Y conozcan su tienda. «Mis mejores clientas no tienen redes sociales; esperan de mí que las atienda y asesore», afirma Lamigueiro, quien ve en ese trato humano su mayor ventaja competitiva frente a gigantes como Inditex.