Adiós al generoso Paquito, el dentista: «Un gran ferrolano que subió directo al cielo»

Patricia Hermida Torrente
Patricia Hermida NARÓN / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Francisco Martínez, conocido como Paquito el dentista, fallecido en Narón
Francisco Martínez, conocido como Paquito el dentista, fallecido en Narón Familia Francisco Martínez

Francisco Martínez, al que su familia llamaba Poliño, falleció en Narón donde vivía; «atendió gratis a gente sin recursos»

10 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Aquellos que carecían de recursos en Ferrol siempre tenían un refugio en la consulta de Paquito, el dentista. Francisco Martínez Rodríguez tenía su clínica en la calle Real, siendo conocidísimo por su profesionalidad y su generosidad. «Atendía gratis a gente sin recursos, ayudaba mucho a todo el mundo, a las monjitas, a los que no podían permitirse un tratamiento», recordaba ayer su familia. El «querido y bondadoso Paquito», como lo definen sus descendientes y amigos, falleció el jueves tras una larga enfermedad y fue enterrado ayer en el cementerio de O Couto (Narón). El 2 de octubre había cumplido 90 años. Y todos los que lo conocen están convencidos de que «este gran ferrolano subió directo al cielo, porque lo esperaba San Pedro».

Nacido el 2 de octubre de 1935 en el antiguo barrio de Esteiro al que tanto quería, su padre fue odontólogo y él siguió sus pasos estudiando medicina en Madrid. Su hija Catuxa Martínez y su nieta Peki Bolín lo recordaban ayer, en nombre de sus once hijos (seis chicos y cinco chicas) y de sus quince nietos, como «un hombre de familia muy generoso y solidario, fue nuestro referente y un ejemplo impresionante, con su casa siempre abierta como punto de reunión para todo el que quisiera venir». Sus nietos tanto le querían que le llamaban con cariño Poliño.

Con su mujer Julia Pereira Seselle llevaba 60 años de casados y 67 de novios, e incluso en el pasado verano se volvieron a casar con una boda a la que acudió toda su familia. La pareja vivía en el barrio de Piñeiros (Narón), donde Paquito disfrutaba de su amor por las flores a las que cuidaba a diario. Todos los que ayer se acercaban al velatorio trasladaban que «no podíamos faltar porque realmente era un hombre maravilloso y tiene un sitio en el cielo asegurado».

El querido Poliño

Cuentan Catu y Peki que «en la larga enfermedad que Poliño ha tenido no hubo persona en el mundo tan cuidada, cada minuto ha sido atendido por sus hijos y nietos que han hecho un gran trabajo, ha sido impresionante cómo le hemos cuidado todos, se ha ido muy arropado... ejemplo de que la vida te devuelve lo que tú le das».

¿Cómo era como padre? «Se volcaba mucho con sus hijos, siempre estaba muy pendiente de nosotros, nos daba lo que necesitábamos y una educación con muchos valores, siendo generoso y permitiendo libertad», aseguran. Y como abuelo, su nieta Peki destaca emocionada que «tuve una suerte especial porque soy la mayor y durante un tiempo no tuve competencia, Poliño además era mi padrino y no pudo ser más cariñoso... siempre dispuesto a guiarme de una manera poco invasiva, sin adoctrinarme pero enseñándome el camino».

Insiste Peki en que «no se me ocurre un abuelo mejor, más cariñoso y divertido, era una persona tan especial que adoraba a todos sus nietos y a cada uno le dedicaba una atención particular, siempre con una sonrisa y queriéndonos un montón... cuando me sentí perdida encontré en él a alguien que me arropaba y daba palabras de consuelo».

A Francisco Martínez, Paquito el dentista o Poliño para sus seres queridos, le encantaban los caballos, las plantas, la fotografía, cantar rancheras en familia y Ferrol. Se emocionaba cuando narraba historias de su Esteiro antiguo. Y también tenía muchísima fe, «en el proceso tan difícil de su enfermedad esa fe le acompañó, todos fuimos muy afortunados de ver su ejemplo, de aprender sus valores de tratar bien a todo el mundo». En su despedida se merece además que se escuche su canción preferida: El Rey de Vicente Fernández, con aquel emblemático Pero sigo siendo el rey...