Las baterías que otearon lobos nazis cumplen 100 años: «Hasta evitaron desembarcos en Ferrol»
FERROL CIUDAD
El plan de artillería que fortaleció la costa de A Coruña a Valdoviño nació en 1926, con cañones Vickers comprados a los ingleses
06 ene 2026 . Actualizado a las 16:15 h.«¡Ahí vienen las manadas de lobos!». Así llamaban a los submarinos nazis, avistados tantas veces desde las entonces recién nacidas baterías de costa entre Valdoviño y A Coruña. La ría de Ferrol fue codiciado objeto de deseo para la Armada germana durante la II Guerra Mundial, hasta el punto de que en la base de A Graña esos submarinos alemanes se abastecían de víveres y combustible a través del buque Max Albrecht. Pero también fue valorada por los británicos para un posible desembarco en el norte de España, sobre todo cuando Franco estrechaba lazos con Hitler. En ese complicadísimo contexto, fueron determinantes las defensas creadas al amparo del Plan de Artillería de 1926 para «evitar desembarcos» e invasiones en un mundo en guerra.
José López Hermida (Covas, Ferrol, 1950), comandante de artillería retirado, ha dedicado décadas de exhaustiva investigación a las baterías de costa en Galicia con especialización en esta comarca. «Tienen un gran valor patrimonial, cultural y turístico, con cada vez más visitas», destaca. Y eso que sus preciadísimos cañones Vickers comprados a los ingleses acabaron vendidos para chatarra, al contrario de lo que ocurrió en A Coruña.
El investigador López Hermida enumera las diferentes protecciones con las que Ferrol se rodeó de una armadura de plata. «Primero Felipe II auspició la construcción del castillo de San Felipe siendo esta ría refugio de la Armada Invencible contra los ingleses, después Martín de Padilla termina de fortificar La Palma y San Martín, llegarán más tarde el plan del siglo XVIII y diversas reformas, el plan de finales del siglo XIX (al que pertenece Montefaro, en Ares) y finalmente el de 1926 con Primo de Rivera», relata.
Las baterías resultantes de ese Plan de Artillería de 1926 llegaron «con las lecciones aprendidas de la I Guerra Mundial cuando la costa necesitaba otro tipo de defensa». Se repartieron en cuatro grupos desde Valdoviño hasta A Coruña: Campelo en Valdoviño, Prior en Ferrol, Prioriño también en Ferrol y el monte de San Pedro en A Coruña. Y se protegía especialmente la ciudad naval, que con su Arsenal que refugiaba a los buques militares más preciados de España y sus astilleros constituían una auténtica golosina para los enemigos.
«Estas defensas se crearon especialmente contra posibles desembarcos y se dotaron con cañones Vickers que venían de Inglaterra», explica López Hermida. Fueron los más grandes con los que contó la costa española. Los trabajos se iniciaron en 1927, con las pruebas de fuego en Valdoviño de baterías de cañones de 15,24 centímetros Vickers en 1931 y de las baterías de 38,1 Vickers en 1933. España había elaborado un plan de compra para valorar estas armas inglesas o las Krupp alemanas, pero se quedó con las primeras por su coste.
Durante la II Guerra Mundial
Estas baterías en la costa de Ferrolterra ejercieron su efecto disuasorio durante la II Guerra Mundial. «Franco se entrevistó con Hitler en Hendaya y había un temor a la invasión de los países aliados, así que toda esta zona fue frente de guerra», explica López Hermida. Ante ese miedo a un desembarco, jóvenes fueron reclutados forzosamente para proteger el área mientras duraba la amenaza de invasión.
Cuando la infraestructura dejó de ser operativa en la década de los 80, «se hizo una subasta y un chatarrero se llevó los cañones, pero en A Coruña el entonces alcalde Francisco Vázquez los conservó en el parque de Monte de San Pedro». Ahora a través de dos macroproyectos de la Diputación de A Coruña, con tres millones de euros, estos espacios desafectados por Defensa se rehabilitarán para potenciar su turismo. Así se hará en A Bailadora (Ares, Plan 1897), el complejo de Montefaro (Valdoviño, Plan 1926) y el observatorio de Monteventoso (Ferrol) con usos propuestos por los ayuntamientos.
Mientras tanto, «su estado es de abandono, deben recuperarse porque España es una gran potencia en turismo y la comarca está apostando mucho ahora por ese sector; porque además estas defensas se encuentran en sitios dominantes sobre acantilados que son espectaculares».