La lucha del alcalde de Pontedeume por su bisabuelo fusilado: «Só queremos darlle un enterro digno»
FERROL CIUDAD
Bernardo Fernández acudió con su padre a los Juzgados de Ferrol para pedir la anulación del consejo de guerra
03 ene 2026 . Actualizado a las 16:01 h.Por las venas de Bernardo Fernández Piñeiro corre el espíritu luchador por partida triple. Su bisabuelo paterno, Francisco Fernández López, fue fusilado el 8 de enero de 1937 en el castillo de San Felipe. Su bisabuelo materno, Rodrigo Piñeiro, fue denunciado por escuchar la Radio Pirenaica y trasladar consignas a los vecinos. A su bisabuela materna, Ignacia Allegue, le raparon la cabeza y la pasearon por el pueblo. Con semejante historia familiar, el actual alcalde de Pontedeume asegura que «aprendín a querer facer unha sociedade mellor». Ahora, el regidor socialista y su padre, Bernardo Fernández Darrieux, piden en los Juzgados de Ferrol la restitución de la memoria del fusilado Francisco Fernández López. El lunes padre e hijo se reunieron con la fiscala provincial de Derechos Humanos y Memoria Democrática, Encarnación Mayán, para iniciar los trámites de anulación del consejo de guerra: «Foi fusilado con 30 anos e nin sabemos onde está o seu corpo, só queremos darlle un enterro digno».
El regidor lamenta que de su bisabuelo no queden fotos ni recuerdos materiales. Los descendientes vivos son Bernardo, su padre y sus dos primos Francisco y María Fernández. Los cuatro están implicados en esta batalla por la memoria. El bisabuelo era vecino de Perlío (Fene) y nacido en O Couto (Narón). Trabajó de fogonero en la Armada y después de calderero en los astilleros de Ferrol. Cuando estalló el golpe de Estado de 1936, el alcalde de Fene y el gobernador civil le pidieron a Francisco y a otros vecinos que «requisasen armas nas casas para evitar que se matasen entre eles». Por esos hechos, Francisco y cuatro compañeros fueron detenidos por el bando de Franco, llevados al buque Plus Ultra, encarcelados en San Felipe y asesinados. La condena de Francisco incluía una multa de 100.000 pesetas. «Os represaliados padeceron unha dobre condena: a morte e o esquecemento do corpo», asegura Bernardo Fernández. Francisco fue primero enterrado en el cementerio de Canido, «deixou atrás unha viúva e tres fillos (dúas nenas e un neno), nunca se entregou o corpo á familia, o cemiterio de Canido desfíxose e podería estar nunha fosa en Catabois... queremos iniciar os trámites para recuperalo e soterralo coa miña bisavoa e as súas fillas».
Bernardo Fernández Darrieux, nieto de Francisco y que ahora tiene 70 años, añade que «mi abuelo fue una de las muchas víctimas de la barbarie en la comarca, condenadas a muerte por traición cuando solo defendieron la libertad y la democracia». Defiende «la honorabilidad de nuestra familia, de su mujer y sus hijos que se quedaron con una vida de silencio».
«Primeira vez que o vin chorar»
Para acudir a los juzgados, esta familia contó con el apoyo de la asociación cultural Memoria Histórica Democrática; cuyo presidente, Manuel Fernández Pita, los acompañó el lunes. «Esta entidade foi pioneira hai máis de vinte anos na loita polas vítimas do franquismo, fai un labor extraordinario», indica el regidor. Y recuerda que «a primeira vez que vin chorar ao meu pai foi cando lle comuniquei que había a posibilidade de iniciar o expedente de restitución do seu avó, coa nova Ley de Memoria Democrática».
Destaca Bernardo la investigación realizada por un primo de su padre, militar ya fallecido que consiguió el expediente. Allí comprobaron que vecinos de Fene firmaron para evitar la muerte de Francisco y sus compañeros, pero sin resultado. Los cinco fueron ejecutados mientras también se les acusaba de «cortar árbores para bloquear a chegada das forzas nacionais». Solo se libró de la muerte un norteamericano, gracias a la carta del embajador de su país. Tras el asesinato, en la familia imperó el silencio «para evitar represalias». Atrás queda «a dor agochada moitos anos». La familia agradece «o traballo altruista de Memoria Histórica Democrática e a súa humanidade con maiúsculas».