El 5 de octubre se cumplió el centenario del nacimiento del investigador; la Cátedra de Arqueoloxía e Educación Patrimonial le dedicará un ciclo de conferencias
23 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El pasado día 5 de octubre se cumplió el centenario del nacimiento de Emiliano Aguirre Enríquez, a quien se conoce como El padre de Atapuerca. Esta efeméride pasó desapercibida en nuestra ciudad, de la que es Hijo Predilecto. Aunque su familia tenía su residencia habitual en Madrid, Emiliano nació en 1925 en la Capitanía General de Ferrol. Hijo de Luis y de María, su abuelo materno era almirante en aquellas fechas. Como a él le gustaba decir, vio la luz el año en el que se descubrió el Australopithecus africanus, el fósil de un homínido recuperado en Sudáfrica.
África estuvo muy presente en sus primeros pasos. En los años sesenta, formó parte de la primera misión arqueológica española en Egipto, organizada con motivo de la construcción de la presa de Asuán. Fue un gran intelectual formado en el campo de la Filosofía, la Teología y las Ciencias Naturales. Pero, sobre todo, fue un referente nacional e internacional indiscutible en el campo de Paleoantropología. Su gran proyecto de vida fue el programa de investigación sobre la evolución humana de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, en Burgos, que dirigió entre 1976 y 1990.
Tras su jubilación llegaron los merecidos reconocimientos. Entre ellos, el Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica, en 1997 y, un año más tarde, el Premio de la Junta de Castilla y León a la Investigación en Ciencias Sociales y Humanas. Hace ahora veinticinco años, el 22 de noviembre del 2000, en el campus de Ferrol y a propuesta del profesor Juan Ramón Vidal Romaní, la Universidade da Coruña le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa. El 7 de octubre el Ateneo de Madrid le brindó un sentido homenaje por su centenario. En su ciudad natal no se conmemoró.
Divulgación en Ferrol
Desde la Cátedra de Arqueoloxía e Educación Patrimonial UDC-Concello de Ferrol tenemos previsto organizar un ciclo de conferencias en su honor en febrero del año próximo, en el marco de la exposición Orixes IV.
Tuve la suerte de conocerlo en una de sus últimas visitas a Ferrol. Guardo con especial cariño la carta manuscrita que me envió, en 2005, para darme las gracias por haber participado en los volúmenes de homenaje que le dedicó el Museo Arqueológico Regional de Madrid.
Para terminar, no me resisto a reproducir algunas de las palabras que pronunció Emiliano Aguirre en su discurso de ingreso en el claustro de doctores de la Universidade da Coruña: «Las horas dedicadas al estudio de la evolución de la Tierra, de la Vida y de la Humanidad, en el terreno, en los fósiles, en los libros, en los debates, son inolvidables, y las que se emplean en enseñar y compartir estos conocimientos y búsquedas son maravillosas, pues uno aprende siempre».
Su excepcional legado científico, documental y bibliográfico, custodiado por la fundación paleontológica que lleva su nombre, forma parte hoy del Centro de Investigación Emiliano Aguirre de la Fundación Atapuerca, en Burgos. En el año 2011, el Ayuntamiento de esta ciudad le puso su nombre a una calle situada junto al Museo de la Evolución Humana, poniendo entre paréntesis su profesión: paleontólogo.
*Juan Luis Montero Fenollós es profesor de la UDC y director de la Cátedra de Arqueoloxía e Educación Patrimonial de la UDC y el Concello de Ferrol.