De compartir escenario con Ara Malikian o Andrea Bocelli a tocar en iglesias de Ferrol: «Aquí nos sentimos como en casa»

BEATRIZ ANTÓN FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Boris y Elya, retratados este miércoles en la Escola de Idiomas de Ferrol, adonde acuden a clases de español con la asociación Goethe
Boris y Elya, retratados este miércoles en la Escola de Idiomas de Ferrol, adonde acuden a clases de español con la asociación Goethe ANGEL MANSO

Tras una brillante trayectoria en orquestas de Armenia y Líbano, Boris y Elya recalaron en la urbe naval huyendo de la inestabilidad de su país

06 nov 2025 . Actualizado a las 16:53 h.

Quienes a finales del pasado mes de octubre asistieron al recital de música clásica que ofrecieron Boris Mirzoyan y Elya Balasanyan en el auditorio de la Escola Oficial de Idiomas de Ferrol (EOI) se quedaron estupefactos ante tanto talento. Estos dos intérpretes acuden a los talleres de español que organiza de forma extraoficial la asociación cultural Goethe en el centro de la calle Real y, aunque algunos de sus compañeros ya sabían eran músicos, nadie se esperaba semejante nivel de virtuosismo. «El concierto fue espectacular, son buenísimos», comentaba nada más salir de la actuación Manuel Yáñez, presidente de Goethe.

Una semana después, en una de las aulas de la EOI, Boris y Elya, marido y mujer —violinista y violonchelista—, relatan su historia y desvelan las incógnitas. Cuentan que los dos se formaron como músicos profesionales en Armenia, pero sus destinos confluyeron en la Orquesta Nacional del Líbano, donde Boris ingresó tras cursar un máster de interpretación como solista en Bélgica y a la que Elya llegó años más tarde. Tras la devastadora explosión del muelle de Beirut en agosto del 2020, los dos decidieron poner rumbo a su país natal, para integrarse en las filas de la Orquesta Nacional Sinfónica de Armenia. Pero, al poco de regresar, estalló la Segunda Guerra del Alto Karabaj, reavivando el histórico conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. Y aunque el alto al fuego llegó solo 44 días después, la inestabilidad continuó y el matrimonio decidió entonces abandonar el país, pensando sobre todo en el futuro de su pequeño hijo León, que por aquel entonces tenía un año.

Fue así como en otoño del 2022 aterrizaban en Galicia para iniciar una nueva vida en Ferrol, dejando atrás una larga y exitosa carrera como músicos en dos prestigiosas orquestas, con las que ambos tuvieron la suerte de acompañar a artistas de fama mundial, como el violinista Ara Malikian en el caso de Elya, mientras que Boris compartió escenario con estrellas como Andrea Bocelli, José Carreras o Plácido Domingo.

Boris y Elya, en una de las clases de la Escola de Idiomas
Boris y Elya, en una de las clases de la Escola de Idiomas ANGEL MANSO

¿Por qué abandonar esa vida de éxito profesional para anclarse en Ferrol? Por varias razones. En primer lugar, porque los dos desean un futuro tranquilo y alejado de los conflictos para sus dos hijos —León tiene ya cuatro años y pronto nacerá Celin, que viene ya en camino—, pero también por el apego a la familia. «En Ferrol viven dos primos armenios, varios sobrinos y también está mi suegra. En Bélgica me habría sido más fácil abrirme camino, porque tengo muchos contactos allí y hablo bien francés, pero para nosotros es muy importante tener cerca a la familia», explica Boris, que a lo largo de la conversación salta del inglés a la lengua gala y también de vez en cuando al español, que todavía no domina. «Entiendo el 90%, pero todavía me cuesta hablarlo», dice el violnista en un inciso, como disculpándose.

Además, Elya aclara que ninguno de los dos ha renunciado a su carrera musical y esperan retomarla tan pronto consigan regularizar su situación legal en España. Mientras tanto, subsisten gracias a los ahorros y al alquiler de uno de los dos pisos que compraron en Ferrol con el dinero que obtuvieron por la venta de su vivienda en Armenia. Y matan el gusanillo musical con recitales como el que ofrecieron hace pocos días en la Escola de Idiomas y también tocando en iglesias y pequeños cafés. «El próximo concierto que tenemos a la vista será acompañando a una coral en una iglesia y también estamos preparando un programa de tango con un pianista ferrolano», avanza sonriente Boris.

Los dos cuentan que añoran muchísimo su país, pero al mismo se muestran felices con su nueva vida en Galicia. Su hijo León está haciendo muchos amigos en las aulas de la Compañía de María y ellos se sienten arropados por una familia que se ha visto ampliada al emparentarse alguno de sus miembros armenios con nativos gallegos. «Aquí nos sentimos felices, como en casa, y pienso que todavía me sentiré más integrado cuando domine el idioma y sea capaz de contar un chiste en español», dice entre risas Boris, mientras que Elya pone el acento en los puntos que conectan Galicia y Armenia. «Yo creo que tenemos un carácter muy parecido, porque aquí, como sucede en mi país, la gente es muy hospitalaria y le gusta reunirse para comer, bailar y disfrutar de la familia», advierte la violonchelista, maravillada por el verde del paisaje y su gastronomía. Y Boris pone la puntilla: «Nos encanta el pulpo y todos los mariscos».