RAMON LOUREIRO

El próximo sábado, Día Grande das San Lucas, renovarán sus lazos de amistad, en Mondoñedo, las dos capitales de la diócesis, en un acto que contará con la presencia del alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela; del regidor mindoniense, Manuel Otero Legide; y del obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos. Si no me fallan las cuentas, y creo que no, se cumplen ahora 21 años del hermanamiento institucional entre las dos capitales diocesanas. Capitales que desde mediados del pasado siglo, y por decisión expresa del papa Juan XXIII, son, ambas, sedes de un obispado cuyo origen se remonta a los siglos V y VI, cuando por el mar de Ferrol llegaron a Galicia celtas cristianos que, tras la caída del Imperio Romano, abandonaban las islas británicas huyendo de la persecución de los sajones. Celtas del norte entre cuyos líderes estaba el legendario Mailoc, que posteriormente asistiría al segundo Concilio de Braga, en el que se prohibió el culto a las estrellas.

Mucho me gusta ir a las ferias de As San Lucas, subiendo, naturalmente, por Sillobre y por Lavandeira y por As Pontes hasta llegar a la Terra Chá dos poetas, y parando a tomar un café en el Montero de Vilalba antes de seguir camino, pasando por Goiriz y por Abadín y el Alto da Xesta, para llegar por fin a Mondoñedo, donde están los magníficos caballos hechos de la bruma de los montes. Me gusta, también, comprar una tarta en el Val de Brea, y pasar sin falta por la Taberna do Valeco, en el mindoniense barrio de Os Muíños, que como decía Cunqueiro es todo él una pequeña Venecia. La Galicia do Norte es nuestra Última Bretaña. A don Mailoc se le debe.