Navantia Ferrol participará en el programa de construcción de los megabuques logísticos para el Reino Unido

Beatriz García Couce
Beatriz Couce REDACCIÓN

FERROL CIUDAD

Construcción de un bloque para las fragatas F-110, en Navantia Ferrol, en foto de archivo
Construcción de un bloque para las fragatas F-110, en Navantia Ferrol, en foto de archivo JOSE PARDO

El astillero asumirá la carga de trabajo que iba a acometer el de Belfast para el primero de los tres barcos

18 sep 2025 . Actualizado a las 22:16 h.

El astillero de Ferrol participará en la construcción del primero de los tres buques del programa Fleet Solid Support (FSS) que acomete Navantia UK para la Armada del Reino Unido. La factoría militar gallega asumirá la carga de trabajo que inicialmente iba a desarrollarse en la de Belfast, que está siendo objeto actualmente de un proceso de modernización, precisamente para acometer ese contrato y otros futuros. Una actualización muy necesaria, ya que la última botadura en estas instalaciones se llevó a cabo en el 2003. Las tareas de renovación de esas emblemáticas dependencias de las que salió el Titanic, y que lideran el programa, ya que en ellas se llevarán a cabo la integración de los tres buques, las pruebas de mar y la entrega, aún están desarrollándose.

Para no comprometer los plazos de ejecución del pedido -los tres buques tienen que estar entregados a la Armada en el 2032-, la compañía pública española decidió que esa parte del encargo fuese realizada en Ferrol. En concreto, el astillero gallego se encargará de la ejecución de dos grandes bloques, con unos trabajos que darán comienzo en el primer semestre del próximo año.

Los barcos, calificados por Navantia como los gigantes logísticos de la Royal Navy, tendrán 216 metros de eslora (largo) -el equivalente a dos campos de fútbol- y estarán diseñados para acometer distintas funciones: podrán transportar municiones, repuestos y víveres esenciales; operar helicópteros Merlin o Wildcat desde su cubierta de vuelo, y emplear grúas y sistemas automatizados para reabastecer buques en alta mar sin interrumpir operaciones.

Navantia culminó a principios de año la compra de los astilleros de Harland & Wolff, uno de sus socios con los que concurrió al concurso internacional para la construcción de los buques. Cuando las factorías británicas entraron en crisis, y con el fin de garantizar la ejecución del programa -presupuestado en alrededor de 2.000 millones de euros-, además de abrir nuevas posibilidades de mercado, la empresa pública española adquirió esos activos, ubicados en Irlanda del Norte (Belfast), Inglaterra (Appledore) y Escocia (Methil y Arnish). Sin embargo, los problemas económicos del anterior propietario de las plantas ya habían implicado un importante retraso en los trabajos de actualización de la planta de Belfast, que se retomaron y aceleraron tras la adquisición por la filial británica de Navantia.

La factoría de Appledore será la primera en empezar a ejecutar el programa. Está previsto que la ceremonia de cortado de la primera plancha de acero se lleve a cabo el próximo diciembre. Esta planta se encargará de la construcción del bloque de proa. Posteriormente, a lo largo del primer semestre del 2026 comenzará la producción en España, en la factoría de Puerto Real (Cádiz), que asumirá la mayoría de los trabajos, y la de Ferrol, a la que no se desvía faena de la andaluza, sino que capta la parte correspondiente al astillero del Titanic.

Posteriormente, todos los módulos fabricados en España serán ensamblados en el Reino Unido. Con la reordenación del programa, Navantia pretende demostrar, según reseñaron fuentes de la compañía, su compromiso con la Royal Navy y el refuerzo de las capacidades de defensa de Reino Unido. Permitirá cumplir los plazos del programa FSS y optimizar las labores de modernización del astillero de Belfast. Además, personal de Navantia UK viajará tanto a Puerto Real como a Ferrol para conocer los procesos y aplicar mejores prácticas.

En conjunto, Navantia acomete un programa de modernización de las instalaciones que pertenecían a Harland & Wolff por 132 millones de euros.