Los famosos churros de Las Vegas ya endulzan los paladares de Ferrol: «Venimos con mucha ilusión»
FERROL CIUDAD
La chocolatería que comandan Lorena Barro y Jesús Piñeiro en Xuvia ya tiene un hermano gemelo en la ciudad naval, en el antiguo local de La Bola de Oro
26 jul 2025 . Actualizado a las 11:33 h.Faltan aún unos minutos para las diez de la mañana de este festivo y soleado 25 de julio, Día de Galicia, y en la terraza de la nueva churrería Las Vegas de Ferrol ya no queda ni una mesa libre. «Estamos muy contentos, porque la acogida está siendo muy buena», comenta sonriente Lorena Barro pocos segundos antes de enfilar el paso hacia la cocina para preparar una nueva remesa de la deliciosa masa frita espolvoreada con azúcar.
Con esta apertura, Lorena y su marido, Jesús Piñeiro, no solo han resucitado el bajo de la calle María en el que antaño abría sus puertas otro de los grande referentes comarcales de los churros y el chocolate —La Bola de Oro, que bajó la persiana en septiembre del 2022—, sino que también han ampliado su negocio. Desde Narón, donde desde hace ya seis años dirigen con mucho éxito la churrería Las Vegas de Xuvia, dan el salto a Ferrol, para dar a luz un establecimiento que es como un hermano gemelo. «No vamos a negar que nos da un poco de vértigo esta nueva aventura, pero venimos a Ferrol con mucha ilusión y tenemos mucha fe en este negocio», comenta Lorena.
¿Por qué la ciudad naval y no otro lugar para expandirse? «Pues, en primer lugar, por la ubicación, que es excelente al estar en pleno centro, a dos pasos del Ayuntamiento y en una calle como esta, que ya está consolidada como referente hostelero», responde veloz Jesús. «Y también porque percibimos que Ferrol está resurgiendo, va para arriba y cada vez atrae a más gente», apostilla Lorena.
Además, la pareja cuenta con el aval de la veteranía y la experiencia. A Jesús le viene de cuna, porque su abuelo, Pepe López Sande, ya tenía una churrería en Pontedeume, El Puente, donde ahora está el aparcamiento situado junto a la Casa del Pescador. El negocio familiar se trasladó después a Cabanas, donde los padres de Jesús fundaron la primera churrería Las Vegas, que ahora comanda su hermana.
«Lorena y yo trabajamos muchos años con mis padres en la churrería de Cabanas y también la llevamos cinco años solos, pero en el 2019 decidimos abrir nuestro propio negocio en Xuvia y ahora damos un paso más con esta apertura en Ferrol», resume Jesús sobre la trayectoria de Las Vegas.
Tanto él como Lorena tienen claro que el éxito de su negocio radica en la fama de sus churros, que no tienen más secreto que «hacerlos con mucho cariño» y utilizar «ingredientes de primera calidad» en su elaboración. «En eso somos súper exigentes; por eso, si una remesa de churros no sale perfecta por lo que sea, no la vendemos y preparamos otra nueva», explica Lorena, que cada día se encarga de la elaboración de la masa de forma artesanal junto a Jesús. «Preparamos varias al día, según la demanda, y cada cincuenta minutos o una hora como mucho hacemos las frituras, para que lo que los clientes siempre tomen los churros crujientes y recién hechos», comenta Lorena.
Pero, además de chocolate y churros, Las Vegas cuenta también con otros reclamos, como una variada carta de helados, que se sirven en cucuruchos, tarrinas, batidos o en copas.
Tras una reforma integral, el bajo ubicado en el número 88 de la calle María ha reabierto sus puertas totalmente renovado y con algún que otro guiño a su hermano gemelo de Narón, como la bicicleta antigua que cuelga de una de las paredes. «En el local de Xuvia tenemos otra, pero la de allí es una bici normal y esta es mucho más larga, porque es un tándem para dos», comenta Lorena.
En cuanto al horario, este nuevo Las Vegas ferrolano abre sus puertas de 08.30 a 13.30 horas y de 18.00 hasta el cierre, que todavía está por determinar, en función de lo que demande la clientela. «En invierno será diferente, porque los hábitos cambian y seguro que aprovecharemos más las tardes», avanza Jesús. Sea como sea, los dos confían en que el negocio endulce por muchos años el paladar de los ferrolanos. «Ganas de trabajar no nos faltan y nos mueve la ilusión», recalca Lorena.