Una borrachera descubre un nuevo delito de un maltratador de Narón y le caen otros seis meses de cárcel

Bea Abelairas
B. abelairas FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Imagen de archivo de la Policía Local de Narón.
Imagen de archivo de la Policía Local de Narón. CÉSAR TOIMIL

A mediados de diciembre aceptó una condena por lesiones en el ámbito familiar que le imponía un alejamiento que incumplió a finales de ese mes

26 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El Juzgado Penal 2 de Ferrol acaba de dictar una sentencia que impone seis meses de prisión a un condenado por maltrato, al que en el primer fallo le habían caído 80 días de trabajo comunitario y la consiguiente orden de alejamiento. Sin embargo, la incumplió y ni siquiera su víctima tuvo que denunciarlo. Fue una patrulla de la policía local de Narón la que descubrió que el 17 de diciembre del 2023, justo antes de las Navidades, el hombre estaba en el entorno de la vivienda de su exmujer (una casa que había sido su domicilio durante dos décadas y hasta hacía un mes).

En el juicio los agentes explicaron que fueron comisionados para auxiliar a una ambulancia por una persona con alzhéimer: «Al llegar a la zona vieron al acusado en el suelo, sentado, apoyando su espalda en un muro». Al comprobar su identidad se percataron de que tenía una medida alejamiento y que estaba dentro de área de exclusión: «El descubrimiento del delito fue una casualidad», precisa el fallo del juez Jorge Hernández García.

En la vista, el acusado explicó que se había desorientado y no sabía que estaba en una calle prohibida para él. También que tiene lagunas de esa jornada, porque esas «fechas eran muy desgraciadas para él y había bebido mucho, más de una botella de whisky». Otra explicación de su presencia en su antiguo barrio fue que toda la gente que conoce vive en la zona de su expareja: quiso irse a casa sobre las 8.30 horas, pero cuando trataba de coger un taxi, se desorientó. De repente se puso muy nervioso y le empezó a dar «algo en el corazón, así que alertó al 112 para pedir una ambulancia». La defensa de este hombre alegó que se trata de una persona con un trastorno mixto ansioso-depresivo y que realiza un consumo perjudicial de alcohol durante los fines de semana. De hecho, presentaron informes médicos en los que se refleja que el mismo día del incidente (el 17 de diciembre) comenzó un tratamiento psiquiátrico en la Unidad de Salud Mental del CHUF.

Paciente psiquiátrico

Sin embargo, la sentencia argumenta que el delito de quebrantamiento de la orden de alejamiento no se produce a causa de su trastorno. Es más, argumenta que este «trastorno no afectó a la capacidad de comprensión del acusado o de su capacidad para actuar conforme a dicha comprensión».

El fallo incluso afirma que no se acredita la presencia del trastorno, de manera efectiva en el momento de consumación del delito, sino una vez consumado. «Podemos decir incluso que la crisis de angustió permitió el descubrimiento del delito —incide el fallo del juez Jorge Hernández García—. No afectó a su comisión». En este sentido, se le considera culpable de un delito consumado de quebrantamiento de condena, aunque con la atenuante de embriaguez, y se le impone la pena de seis meses de prisión. También la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Asimismo, debe pagar las costas procesales. Cabe recurso contra este fallo que se comunicará al Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Ferrol.

Apenas un mes antes había aceptado una condena por lesiones en ámbito familiar

Esta sentencia ilustra las consecuencias que supone incumplir órdenes de alejamiento en los casos de violencia familiar. De hecho, ni siquiera es necesario que una parte denuncie, solo que la policía certifique que está en una zona frecuentada por la víctima, como sucedió en este caso.

El acusado había llegado a una conformidad apenas un mes antes de que se produjese el delito que se juzgó en el Penal 2 de Ferrol (el 31 de octubre del 2032). Aceptó ser culpable de un delito de lesiones en el ámbito de la violencia sobre la mujer y la pena de 80 días de trabajos en beneficio de la comunidad; tres años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas y la prohibición de aproximarse a una distancia inferior de 200 metros a su expareja, a cualquier lugar donde y de comunicarse con ella por cualquier medio por un período de tres años. Estas prohibiciones están vigentes hasta el 14 de octubre de 2026.

El encausado fue pareja durante 20 años de la mujer que lo denunció el 15 de octubre del 2023, una quincena después se celebró la primera vista que acabó con conformidad. Pero las medidas pactadas se incumplieron a finales de octubre.