Hosteleros de Ferrolterra ante la falta de personal: «Temos moita culpa os empresarios. Se de nómina lle pagas 1.360 euros e lle fas devolver 200...»

ANA F. CUBA FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Una camarera en O Café do Alto, en Narón, que busca más personal
Una camarera en O Café do Alto, en Narón, que busca más personal JOSE PARDO

Varios locales buscan refuerzos para cocina y sala para todo el año; ni siquiera las ofertas de contratos indefinidos atraen a personas cualificadas

01 dic 2023 . Actualizado a las 22:54 h.

Hasta hace un par de años, a los hosteleros de Ferrolterra y Ortegal les costaba encontrar refuerzos para la campaña estival, en parte por la temporalidad de las contrataciones. Pero ahora ya no solo sufren para completar las plantillas de verano. «Está fastidiado, moi fastidiado... penso que é porque non hai necesidade. Mentres non se acaben as axudas, olvídate, fan algunha cousiña en negro e van xuntando para vivir», apunta un empresario de Cedeira. Reconoce que, en estos casos, los hosteleros «tamén teñen responsabilidade por aceptar ter a alguén sen seguro».

Varios negocios de Ferrol necesitan ayuda para la campaña de Navidad, pero hay establecimientos de la ciudad y de la comarca que precisan personal de sala y cocina para todo el año. En O Café do Alto y la cafetería El 17 de San Andrés, en Narón, llevan semanas detrás «de camareros a jornada completa y a media». «Aparece gente, pero o no les valen los horarios o empiezan y lo dejan al poco tiempo. La mayoría se quejan de los turnos y algunos tampoco nos valen, muchos ni siquiera han trabajado nunca en hostelería», indican en estos establecimientos. «Siempre costó [formar un plantel], pero ahora cuesta más», recalcan.

Luis Balseiro Galdo, al frente del Bodegón 82, en Espasante (Ortigueira), desde 1991, ha tenido suerte: «Creo que xa encontrei axudante de cociña. Chamou un montón de xente, pero un 95 % con desinterese, por quedar ben, unha embarazada de seis meses, unha que vive a 80 quilómetros de aquí... É difícil atopar para todo o ano, e iso que eu non me podo queixar», señala. El mesón abre todos los días, salvo los lunes, pero en invierno la cocina funciona únicamente la noche del viernes, el fin de semana, festivos y víspera de festivos.

En el restaurante A Cepa, en Cariño, van aguantando «como se pode» y ya piensan en el verano. Cierran en diciembre y enero, y en febrero comenzarán a buscar mano de obra. En Valdoviño, el restaurante Mare Nostrum necesitaba alguien para la sala y ayer entró un chico.

«Es complicadísimo, la gente no quiere trabajar o está quemada», opina un hostelero de Cedeira. Otro cedeirés, José Manuel Fernández, del Vila Vella, celebra poder mantener a la plantilla todo el año: «Esa é a columna, e despois algún reforzo puntual xa é máis fácil».

Hay empresarios que reconocen su parte de responsabilidad en los problemas para encontrar mano de obra. «Temos moita culpa nós. Se de nómina pagas 1.360 euros pero o traballador che ten que devolver 200... iso non pode ser. As condicións laborais inflúen moito nisto, ás veces férveme o sangue co que leo nas redes sociais. Neste sector hai moi pouco profesional, pero non só nas plantillas, tamén entre os hostaleiros», admite un empresario de Ortegal que prefiere no dar su nombre.

Lamenta que este sector se considere «un salvavidas, cando é unha profesión coma outra, que está polo chan...». «Nisto non val todo o mundo, hai que tratar ben ao cliente, iso para empezar. Hai xente que vén sen ter ningún coñecemento pero veslle vontade e logo aprende, pero outra non, e ao final é un desastre», abunda, frustrado.

Personal del restaurante Bacelo, en la calle Dolores, en Ferrol, en plena actividad
Personal del restaurante Bacelo, en la calle Dolores, en Ferrol, en plena actividad JOSE PARDO

Álex Bacelo, chef del restaurante Bacelo, en Ferrol: «Intentas ofrecer buenas condiciones, pero encontrar gente formada es muy complicado»

Álex Bacelo (Ferrol, 35 años) y su equipo aún están saboreando el reconocimiento de la Guía Michelín como restaurante recomendado. Abrió el establecimiento de la calle Dolores hace dos años y tres meses, y ocho meses después ya logró figurar en la prestigiosa guía gracias a su «cocina tradicional actualizada para compartir», el eslogan que utiliza y que define bien lo que pueden encontrarse los comensales.

Pero el aplauso de clientes y profesionales no basta para encontrar personal. Bacelo busca un camarero para las noches de los viernes, las comidas y las cenas de los sábados, y los domingos a mediodía, «lo ideal para un estudiante de la escuela de hostelería que busca trabajar el fin de semana», sostiene. En las últimas cinco semanas han probado otras tantas personas y ninguna ha encajado.

«Intentas ofrecer buenas condiciones, aquí libramos dos días a la semana para tener mayor calidad de vida. Somos hosteleros, pero tenemos vida y no tienes que estar 24 horas disponible para todo el mundo», opina. «Pero encontrar gente formada es muy complicado, y en esto coincide cualquiera del gremio», abunda.

Bacelo estudió en el actual CIFP Fraga do Eume y está esperanzado con la formación profesional dual en hostelería. «La formación es muy importante para saber el porqué de las cosas, luego aprendes en el trabajo del día a día», remarca. Él pasó por varios locales, con temporadas en las Rías Baixas y Madrid, y ocho años en la cocina de la cafetería Vanessa, hasta montar su propio negocio.