Emprender a los 61 años tras más de tres décadas trabajando en la hostelería: «Mi pareja me dio el empujón»

beatriz antón FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

JOSE PARDO

Ernesto Barrio rinde homenaje a su novia en su nuevo establecimiento, Monique Coffee, que abre sus puertas en el ferrolano barrio de Esteiro

02 dic 2023 . Actualizado a las 00:03 h.

Por las venas de Ernesto Barrio Braña corre sangre gallega, pero, nada más comenzar a hablar, su acento delata sus orígenes sudamericanos. «Mis padres eran de Villalba, emigraron a Uruguay y yo ya nací allí. Después, cuando tenía 29 años, retornamos a Galicia, porque mi mamá ya había fallecido y mi papá quería volver. A mí me costó mucho, porque tenía toda mi vida allí, pero no le podía fallar. Él adoraba Galicia y me transmitió su amor por esta tierra», relata este hijo de la emigración a pocas horas de estrenarse como emprendedor.

Tras cruzar el charco, Ernesto se ganó las habichuelas trabajando por cuenta ajena en el sector hostelero de Ferrol y Narón durante 32 años. Y ahora, con 61, se ha liado la manta a la cabeza para emprender con un negocio propio en el corazón del barrio de Esteiro. Lo ha bautizado como Monique Coffee, es un local que funciona como «cervecería, cafetería y bar a la vez» y este mismo viernes lo ha estrenado en el entresuelo en el que antaño funcionaba el mítico bar Taxonera, y más recientemente, el Guarisnais, que bajó la persiana con la pandemia. «Esto ya lo tenía que haber hecho ya hace muchos años, porque ser tu propio jefe yo creo que te da mucha libertad, pero nunca es tarde si la dicha es buena», dice ilusionado el «Bolu», como lo apodan muchos de sus amigos.

Pero, antes de seguir con esta historia, toca hacer la pregunta obligada. ¿Quién se esconde detrás de esa Monique que da nombre al negocio? Ernesto explica que ella es Mónica Campos Vázquez, su pareja. Y no, no es francesa, sino una ferrolana de pura cepa. «Lo puse en francés porque, para el bar, me sonaba bien, lo mismo que elegí Coffee en vez de Café. A lo mejor me equivoco, pero yo creo que esa mezcla de inglés y francés queda bien», explica entre risas el «Bolu».

«Abrir mi propio bar siempre fue mi sueño, pero nunca me decidía a dar el paso, estaba inseguro... Y fue ella la que me animó y me dio el empujón para hacerlo realidad. Sin Mónica nada de esto sería posible», apunta Ernesto. También fue ella la que fichó el local y «dio en el clavo, porque es espectacular, muy amplio y luminoso».

Mónica interviene entonces para contar que conoció a Ernesto en el Salom's de Ultramar, donde a veces paraba a tomar algo. Él siempre la atendía muy amablemente, hablaban mucho y el flechazo se fue cocinando poco a poco, a fuego lento. «Me enamoró su forma de ser, porque Ernesto es muy buena persona y la gente lo adora. Además, como profesional es un 10. Tira las cañas y prepara las copas como nadie, es muy trabajador y siempre está pendiente de que los clientes estén bien atendidos y se sientan a gusto», cuenta Mónica echando flores a su pareja.

Tanto aprecia la gente a Ernesto que a lo largo de estos años muchos de sus clientes le han seguido el rastro por los distintos locales en los que ha trabajado, desde pubs y discotecas como el Martiz, Disco Play o el Habana hasta cafés y cervecerías como La Profecía, el Salem's, Giuseppe, Vanessa's o Palermo, entre otros. «En todas las partes en las que estuve, siempre trabajé como si el negocio fuese mío, porque quería que fuesen bien y sentía que era mi responsabilidad. Algunos jefes lo valoraron y otros no», añade a renglón seguido. 

Los amigos que se ganó en todos esos establecimientos son su «gente» y sabe que no le van a fallar en el Monique Coffee, pero Ernesto también aspira a ampliar la parroquia con unos ingredientes que no pueden fallar: trato amable, ricos pinchos, una amplia carta de vermús y buena música sonando en los altavoces. «No va a ser un bar pijo, sino un local de ambiente familiar y en el que quiero que todo el mundo se sienta bienvenido. Y ya aviso de que aquí no va a sonar nunca reguetón, sino pop y rock en inglés y en español del bueno: Phil Collins, Tina Turner, Duran Duran, Elton John, Presuntos implicados...», advierte Ernesto.

Mónica, que es cabo de la Armada en el Arsenal de Ferrol, se ha encargado de la confección de los pinchos, aunque será Ana la que los preparará en cocinas. Avanza que son «diferentes», más elaborados de lo habitual y con una presentación llamativa, como, por ejemplo, «un hojaldre con forma de vieira relleno de atún, mayonesa, cebollino, perejil y con un huevo de codorniz como si fuera la perla».