La gran familia del Patiño en Ferrol: «Es duro despedirse, pero estoy orgulloso de mi novia, de su trabajo»

Rita Tojeiro Ces / A.V. FERROL

FERROL CIUDAD

Cesar Toimil

La emoción marcó la salida del buque logístico a su nuevo operativo con la OTAN

03 nov 2023 . Actualizado a las 11:00 h.

El buque de aprovisionamiento en combate (BAC) Patiño zarpó este miércoles al mediodía del muelle número 10 de Navantia  en Ferrol para integrarse, hasta mediados de diciembre, en la fuerza naval de la OTAN denominada SNMG-2, desplegada en el Mediterráneo dentro de la misión Noble Shield de la Alianza Atlántica en respuesta a la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Para la despedida la Armada organizó un acto presidido por el comandante de la 31 Escuadrilla de Superficie, Jesús Viñas Barciela. También estuvo presente el capitán de fragata Francisco Díaz Rodríguez, que está al mando del Patiño.

Y, además de los alrededor de 190 mujeres y hombres embarcados, también fueron protagonistas sus familiares y amigos, que permanecieron en tierra para despedir a sus seres queridos, a los que no verán hasta su regreso, previsto para el ecuador de diciembre.

«El caso es que tengan buena navegación y nada más, eso es lo importante», indicaba Sagrario Silva, madre de uno de los profesionales que se ocupan de la cocina y el almacén del barco. Este militar lleva cuatro años saliendo al  mar en el Patiño, según explicaron sus padres. «Ahora ya estamos un poco acostumbrados pero al principio lo llevábamos mal, más todavía porque es hijo único», confesó Silva.

El caso de estos padres resulta más llevadero, no solo por la experiencia de su hijo, sino porque en esta ocasión navegará con su pareja, también militar. En cambio, el novio de otra de las embarcadas vivió un momento «muy emotivo», ya que «ella es la primera vez que se va, yo también soy militar, y me siento un poco raro de ser ahora el que se queda», declaró Pablo López. También resaltó que la sensación que percibe es «difícil de plasmar en palabras, es duro, pero estoy orgulloso de mi novia y del trabajo que va a hacer», añadió. «Las despedidas aquí son muy bonitas, aunque hay que reconocer que mejores son las bienvenidas porque cuando se van siempre es un poco triste», mencionó a renglón seguido.

El retorno

El regreso es el instante más esperado ya por todos los presentes en el acto de despedida, como expresaban las lágrimas en los ojos de Ainara López, novia de uno de los embarcados, que sale al mar por segunda vez.

Una vez iniciada la partida del buque, se pudo escuchar la melodía de una muñeira. Otro momento de mucha emoción. Y de una gaita se pasó a otra, ya que al ritmo tradicional le siguieron las notas que inician la canción Ferrol de Los Limones. Unas bandas sonoras que fueron el telón de fondo de los primeros instantes de la navegación y que dejarán en el recuerdo de la dotación su tierra. Y su familia.