O Carallo 29: «Queremos recuperar el ambiente motero que solía haber en Ferrol»

blanca trOCA / A.U. FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

De izquierda a derecha: Adrián, José, Elías, Brais, Luis, Iago, Manuel, Carlos, Aitor y Víctor.
De izquierda a derecha: Adrián, José, Elías, Brais, Luis, Iago, Manuel, Carlos, Aitor y Víctor. SANTIAGO PÉREZ

La única peña de motos de la ciudad prepara su segunda quedada abierta a todos, con churrascada, entrega de trofeos, exhibición y actuación musical.

22 ago 2023 . Actualizado a las 23:49 h.

El día 2 de septiembre vuelve a Ferrol la Quedada Motera O Carallo 29, una cita que los amantes locales del motociclismo no pueden pasar por alto, como tampoco debería pasar desapercibido el entusiasmo y dedicación de los artífices de este evento. O Carallo 29 nacía hace un par de años, con José Pérez, Carlos Rodríguez y Brais Vázquez como miembros fundadores. Hoy suman 25 integrantes, un número que esperan que siga creciendo.

«La idea era tomarle un poco el relevo a lo que fue el Motoclub Orballo: queremos recuperar el ambiente motero que había en Ferrol», indica Elías Mayobre, tesorero del grupo. Se refiere a la célebre peña local que, desde los años 80 y hasta el inicio del nuevo milenio, movilizaba a centenares de motoristas del país —y hasta extranjeros— con sus eventos y certámenes vinculados al motociclismo, entre los que destacaba la Concentración Mototurística Ciudad de Ferrol.

Elías cuenta que él y su hermano Aitor, también miembro de O Carallo 29, solían acompañar a su madrina y a sus tíos a esas grandes quedadas; José, que además de presidente es el más veterano del grupo, lo vivió de primera mano alguna vez: «De aquella se movía mucho», recuerda.

En su primera quedada, que organizaron el año pasado, esta nueva peña juntaba a cerca de un centenar de personas. Por la respuesta que están viendo en redes sociales tras anunciar su segunda edición, estiman que a la llamada que han lanzado para dentro de unas semanas acudirán unos 200 moteros, cifra más que suficiente a gestionar entre la veintena de miembros de la peña.

Que la primera quedada saliera adelante fue algo así como una apuesta, dice el presidente. Una cuestión de atrevimiento. No fue sino una extensión de otra de las razones de ser del club: juntar a cualquier persona con pasión por las motos.

Llamando a todos los moteros

«Somos una peña motera a la que nos apasionan las motos: old school, modernas, da igual la marca o cilindrada, si te gustan las motos, únete». Esta es la carta de presentación que aparece en todas los canales de comunicación de O Carallo 29, abiertos siempre a nuevos miembros.

«Yo antes de unirme era un llanero solitario» bromea Aitor. «Éramos todos llaneros solitarios y nos juntamos», sigue Brais.

Para ellos, los vínculos establecidos sobre ruedas, así como las ventajas de salir en grupo, no tienen precio. Es algo que Adrián Vázquez, el último en unirse a la peña, pone de resalto: «Lo que me gusta de esto es la amistad. Yo no tenía mucha idea cuando empecé con la moto, y te ayudan. Tengo un par de colegas a los que también les gusta, pero esto es diferente».

«A lo mejor el colega el día que quieres no baja, y entre veinticinco sabes que siempre alguno va a salir», añade Manuel Pena, otro miembro, que continúa diciendo que esta es también una forma de conocer a gente nueva.

Comentan que cuando se unen motoristas con poca experiencia, uno de los veteranos siempre circula de último, por seguridad. «Te acompañan en rutas, van a tu ritmo. Mejor así a que alguien se fuerce. No hay malos rollos por eso» incide Adrián. Iago Casal, a quien al principio también le imponía algo montar en moto, lo confirma por experiencia: «Aunque seas el más lento, te esperan».

José señala además que tienen como patrocinador a Ruta 24, una autoescuela local, y están preparando unos folletos para dejar en la autoescuela a fin de darse a conocer entre conductores noveles.

Otras ventajas de formar parte de una peña motera serían el compañerismo que se da cuando surge algún imprevisto o problema con la moto. También puede marcar la diferencia cuando en carretera las cosas salen mal, tal y como menciona Brais: «si tú tienes un accidente, sabes que hay alguien contigo». De hecho, una de las directivas del club se encuentra de baja por accidente. «Se la llevaron por delante, ahora está recuperando», dice José.

Apoyar y visibilizar al colectivo

Tanto a través de sus quedadas como de otras actividades en las que participan, estos motoristas tienen como misión fortalecer la comunidad motera local y poner en valor el impacto positivo que tienen en el resto de la sociedad.

Mencionan por ejemplo su disponibilidad para asistir en el cierre de carreteras y cruces de grandes eventos como la marcha ciclista o exhibiciones —este sábado lo hacían en Narón, con la muestra del piloto de acrobacias Emilio Zamora—, algo en lo que, destaca Elías, tradicionalmente colaboran las peñas moteras de cada ciudad.

La simbiosis que forman con la hostelería local sería otro ejemplo: José Pérez avisa de que para esta segunda quedada colaboran con cuatro establecimientos del puerto de Ferrol, lugar designado para finalizar la ruta en moto de ese sábado, a los que los asistentes podrán acercarse a por una consumición.

En lo referente a la organización de esa próxima cita, el presidente de la peña califica como «una pasada» la implicación de las autoridades portuarias al garantizar la habilitación del lugar para la macro reunión de moteros. Por otra parte, de aquí en adelante pide más apoyo del concello, algo en lo que todos coinciden: ponen de ejemplo la colaboración entre el gobierno local naronés y el Motoclub Fojeteiros cuando estos preparaban su propia concentración anual.

Al preguntarles por el futuro de O Carallo 29, lo tienen claro: seguir creciendo, en número y en apoyo público y privado; como dice José, «Poder decir: Ferrol es motero». Animan a todo el mundo, con o sin moto, a acercarse en algún momento el día 2 de septiembre para vivir ese ambiente que buscan recuperar: a partir de las 9.00 horas los participantes se podrán reunir en la Jamonería el Romero (Narón), para partir en ruta por la ciudad hasta el puerto, fin del trayecto.