Felipe Cotovad, arquitecto: «El modernismo de A Coruña y Ferrol tiene más huella vienesa que catalana»
FERROL CIUDAD
El movimiento dejó decenas de joyas arquitectónicas por el golfo Ártabro, como explica el arquitecto y especialista en esta corriente Felipe Cotovad
31 jul 2023 . Actualizado a las 13:58 h.Casi tan vienesas como la tarta Sacher. Así se alzan las casas modernistas de la provincia: con elaboradas galerías, carpintería en filigrana como toques de nata y colores en pastel. A principios del siglo XX, A Coruña y Ferrol se convirtieron en ciudades de fantasía gracias al impacto del modernismo. Y como destaca el arquitecto municipal de Ferrol y especialista en este movimiento, Felipe Cotovad, «aquí sus influencias son centroeuropeas, el modernismo de A Coruña y Ferrol tiene más huella vienesa que catalana». En la provincia de A Coruña, el golfo Ártabro se alza como rey de esta arquitectura que supuso un giro radical: «Incluso muchos maestros de obras llevaban el modernismo a Maniños en Mugardos o a Ares, hasta con un cruce con la arquitectura indiana iniciada a finales del siglo XIX».
A Coruña creará de la mano de arquitectos como Julio Galán Carbajal mansiones de ensueño en torno a la plaza de Lugo. En Ferrol ejercerá de faro Rodolfo Ucha Piñeiro: la ruta modernista oficial de la ciudad incluye 28 de sus edificios. Y también Galán Carbajal tiene aquí obras como la casa dedicada a la Cruz Roja, gemela del pabellón de baños de A Coruña alzado por él. En Sada, destaca lógicamente La Terraza. Hay decenas de joyas por toda la provincia . «No existe un catálogo específico de edificios modernistas ya que vienen incluidos en otros generales de patrimonio, pero tienen una protección estricta», indica Felipe Cotovad.
Esta arquitectura aparece en la zona «a través de la nueva burguesía como esa tradición maragata de comerciantes que se dedicaban en Ferrol a los coloniales». En todo el golfo Ártabro ya se expandían las galerías, «pues Galicia fue la primera zona en el mundo en crearlas y Ferrol la primera ciudad, esas galerías eran muy propicias para el nuevo diseño». Y entonces un barrio como el de A Magdalena, nacido para los ingenieros de los astilleros y los altos cargos del Arsenal, se dotó de «una nueva piel».
Desde el estudio EM2, Eduardo Alonso Lois recuerda que «hace veinte años hicimos la rehabilitación del bajo y entreplanta de la Casa Romero para un grupo bancario, fue pionera al ser muy respetuosa con el patrimonio: las carpinterías originales estaban tapiadas con ladrillo y tuvimos que rescatarlas al igual que otros elementos de la imaginería modernista». Tanto este arquitecto como Felipe Cotovad indican que «el modernismo se adaptó al parcelario de A Magdalena (barrio del siglo XVIII), se reformaron las fachadas y se incorporaron nuevos elementos como en la Casa Pereira».
A Coruña y Ferrol adoptaron así «diseños manieristas, tejados con terrazas, cornisas historiadas, arquitectos como Rodolfo Ucha cogieron ideas de las revistas con un estilo llegado de Viena». Un ejemplo en A Coruña es la galería del pazo del marqués de San Martín de Hombreiro, «donde se rehace la fachada con buhardilla». Ya antes del modernismo se usan las galerías «como reguladoras de temperatura e impermeabilización», pero con la irrupción del movimiento cogen aún más fuerza.
Esas galerías recordarán «a los barcos de piratas porque son una transposición de esos remates de los navíos, la construcción de barcos se aplicó a las viviendas adosando un vidrio al balcón», indica Cotovad. En Ferrol nacieron y después viajaron por todo el mundo, para dotar a las casas de luz y de color.
La Terraza de Sada o el viaje de un gran kiosco errante con más de cien años de historia
Como el Holandés Errante, el edificio de La Terraza viajó de un lugar a otro pero sigue inmortal. Se alzó en 1912 en los jardines de Méndez Núñez en A Coruña, gracias al proyecto de Antonio López Hernández como una alternativa a los antiguos kioscos del puerto. Y tras diversas ampliaciones, se desmontó para construir en su sitio el actual Kiosco Alfonso.
Empezó con 20 metros de fachada y llegó hasta los 30, con escaleras exteriores y el techado de la terraza que le da su nombre. Hasta que en 1920 se trasladó hasta su actual emplazamiento en el paseo marítimo de Sada. Como indica el arquitecto Eduardo Alonso Lois, «Ferrol y A Coruña son ciudades muy marcadas por el modernismo, en el caso de Ferrol suele pasar que se da cuenta tarde de todo lo bueno que tiene porque el legado es impresionante». Pone como ejemplo la jornada de puertas abiertas que se celebró en su día para conocer las casas de Rodolfo Ucha: «Entramos gratis en un piso de la Casa Romero, algo inédito en el resto del país».
En A Coruña, el modernismo brilla con las ideas de los arquitectos Antonio López Hernández, Julio Galán, Rafael González Villar o Ricardo Boán.
Elga Fernández Lamas: «Estas cidades non se entenden sen este estilo tan exuberante»
En las creaciones de Elga Fernández Lamas, A Coruña y Ferrol se transforman en ciudades de ensueño con el modernismo como horizonte permanente. Así puede comprobarse en sus libros de ilustraciones Baixo as mesmas nubes y A Coruña: a cidade asomada (ambas de Embora), que pasean por sus edificios más emblemáticos y por todos sus estilos. «Eu vivo en Valencia nunha casa de 1890 e estou rodeada de modernismo, paréceme un estilo chulísimo que me encanta aínda sen ser o meu preferido».
Recalca esta ilustradora que «é complicado trasladar esa arquitectura aos debuxos pola súa exuberancia, pero precisamente estas cidades non se entenden sen este estilo tan exuberante». En estas dos obras, la ferrolana decidió «meterlle o contrapunto ao modernismo cos debuxos dos edificios do brutalismo, por exemplo facíame graza misturar as Escolas de Arquitectura de A Coruña con emblemas modernistas desa cidade».
Según Elga Fernández Lamas, «non podía facer un libro de Ferrol e A Coruña sen o modernismo, non había opción sen ese estilo tan icónico». Emergen así casas, cines y facultades como navíos, «como representacións fantásticas destas cidades».