El secreto de los 101 años de Carmen Paz: «A lo mejor es porque tomo un vaso pequeño de vino con azúcar en las comidas»

FERROL CIUDAD

Carmen Paz soplando las velas de su 101 cumpleaños.
Carmen Paz soplando las velas de su 101 cumpleaños. CEDIDA

La ferrolana celebró su aniversario por todo lo alto en el centro de mayores de Caranza

23 jun 2023 . Actualizado a las 15:51 h.

Celebrar plenamente consciente el paso de 101 años solo está al alcance de unos pocos. Carmen Paz López le resta importancia al hecho de ser ya más que centenaria. Nacida en Cambás (Aranga) un 22 de junio del año 1922, es una de las residentes en el centro de mayores de Caranza, donde celebró ayer jueves su 101 aniversario.

Carmen recuerda, por ejemplo, como que en su localidad natal regentaba el bar La casa del Habanero, un local de comidas los domingos y días de feria; también taberna y ultramarinos y lugar en el que el «corresponsal» entregaba a los mayores de la parroquia la paga cada día 17, día de la feria del lugar. Narra como durante esa jornada se llenaba el local, porque todos iban a cobrar.

La protagonista de esta historia, que enviudó hace más de 30 años, echa la vista atrás y cuenta que mantuvo luto riguroso durante cinco años hasta que su hermana y su cuñado la animaron a pasar el duelo y seguir con su vida. Ha tenido dos hijos y dice que ha pasado momentos buenos y malos. Los peores sin duda, el reciente fallecimiento de uno de sus hijos, Pepe, y el atropello que ella sufrió en la avenida de Esteiro, que le ha dejado tocada una cadera para siempre.

Orgullosa de su hija, que vive en A Coruña, habla con satisfacción de sus nietos y su bisnieto. Carmen vino a vivir a Ferrol con 50 años. Entró en la residencia un 12 de enero de 2011, y tras doce años en el centro de Caranza se le ve ágil a pesar de que camina ayudada por un andador y tiene la vista mermada. Le gusta mucho charlar con su compañera Concha. Precisamente con ella y con el personal del centro apagó las velas de su 101 cumpleaños.

Conversamos un ratito en la residencia y si no te lo aseguran ni por asomo te imaginas que estés hablando con una persona de 101 años. Dice no tener grandes secretos para mantenerse tan bien. Pero, tras pensarlo un poco, resalta uno: «A lo mejor es porque tomo un vaso pequeño de vino con azúcar en las comidas». «Felicidades Mandita», le dice al pasar un residente. Pues eso, muchas felicidades.