«Después de la oscuridad de quedarnos sin trabajo, esta apertura en el centro de Ferrol es luz para nosotras»

Elba de la Barrera FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Ana y Dana se ponen al frente de Éclat, una nueva peluquería en la calle Real.
Ana y Dana se ponen al frente de Éclat, una nueva peluquería en la calle Real. José Pardo

Hay nervios en el ambiente a pocas horas de la apertura de la nueva peluquería Éclat. «Estoy como si acabara de salir de la academia», confiesa la ferrolana Dana Vispo que, impulsada por la pontesa Ana Alén, decidió embarcarse junto a ella en la aventura de abrir su propio negocio en el 150 de la calle Real, en pleno corazón de Ferrol. Ambas coincidieron mientras cursaban sus estudios y, al poco tiempo de incorporarse al mercado laboral, sus caminos volverían a cruzarse en la peluquería Suso Añón, más tarde denominada Real 150. Tras décadas de trabajo y confianza con sus clientas, problemas derivados de la gestión del local provocaron el cierre de la que, señalan, «sentíamos como nuestra casa, porque pasábamos más horas aquí que con tu familia». 

Lejos de bajar los brazos, las dos compañeras sacaron fuerza de flaqueza y se dispusieron a materializar una idea que llevaba tiempo rondado por la cabeza de Anuska. «Siempre quise montar algo propio, aunque nunca imaginé que sería aquí», confiesa la emprendedora. Así, tras meses de trámites y asesoramiento, Ana y Dana lograron adquirir el local de la que había sido su empresa durante años, disponiéndose a darle una nueva vida. 

Hoy, viernes, a las 18.00 horas iniciarán una nueva etapa, sin perder la esencia de todo lo construido en estos años de contacto y escucha a sus clientes. «Para nosotras es como volver a empezar de cero, queremos mantener los servicios que ya había, pero ser una versión mejorada». Así, ambas han apostado por una profunda transformación del local que alberga ya su nuevo negocio, cuyo proyecto corrió a cargo del estudio de arquitectura STGO, y en el que los elementos naturales están muy presentes. Unas originales estanterías, confeccionadas a base de madera y cuerdas, marcan el punto diferencial de un establecimiento en el que impera la luz. 

«Queríamos una imagen limpia y sostenible. A todo le dimos muchas vueltas, empezando por el nombre (Éclat) que es una palabra francesa que significa brillo, resplandor. Después de la oscuridad del cierre y de quedarnos sin trabajo esta apertura en el centro de Ferrol es luz para nosotras», subraya Ana que, aunque originaria de As Pontes, ya se confiesa «ferrolana de adopción». Y es que ambas profesionales han encontrado en esta manzana de la calle Real un segundo hogar en el que, apuntan, «nos sentimos muy arropados por vecinos, comerciantes y hosteleros». 

Ahorros y esfuerzo

Aunque su idea inicial pasaba por capitalizar el paro para poder embarcarse en esta aventura empresarial, ambas profesionales señalan que finalmente la inversión ha sido mayor. «Planteábamos un lavado de cara, pero al final una cosa lleva a la otra y hemos metido aquí todos nuestros ahorros y estamos muy orgullosas de lo que hemos conseguido», exponen. Inicialmente ambas trabajarán en la peluquería, aunque su idea en el largo plazo es poder contar con la incorporación de otras dos personas. 

«Se trata de ir viendo como va la cosa, muchas de nuestras compañeras ya están trabajando en otros establecimientos. Hemos sentido mucho cariño por su parte, han venido por aquí y siempre nos preguntaban la fecha de apertura y es muy bonito», relata Dana. Así, con la finalidad de recuperar el contacto directo con su clientela habitual y con nuevas incorporaciones, ambas apuestan por la incorporación de una línea de productos naturales y de corte sostenible, así como por una atención cercana y «mucho más personalizada». 

«Venir a la peluquería es, en muchas ocasiones, un momento para uno mismo. El masaje en el lavacabezas te ayuda a desconectar y olvidarte de un mal día y nuestra intención es estar ahí para reconfortar y mimar», explica Ana. A partir del lunes, estas dos compañeras que, explican, se consideran ya «como hermanas», podrán volver al trajín diario que tanto echaron de menos durante estos meses de parón. 

«Somos un poco como el yin y el yang; nos complementamos muy bien», relata Ana que entiende, además, que esta apertura ha estado marcada desde mucho antes de que ellas lo supieran por todo un cúmulo de presagios. «Coincidimos en la academia y nos vimos un día en el Bla Bla Café y, a raíz de eso, Dana empezó a trabajar aquí. Ahora, después de tantos días seguidos de lluvia, inauguramos en un día de sol y en pleno Black Friday, eso tiene que significar algo bueno», concluye.

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Isidoro Valerio

En la calle Real se suceden los cierres y aperturas de negocios, y hoy toca hablar, por fin, de la reapertura de una peluquería. Es una historia que aconteció en el 150 de la calle Real. El bajo que ocupó la peluquería Suso Añón primero, más tarde denominada Real 150, funcionaba bien, pero cerró sorpresivamente sus puertas en una mañana de febrero del año pasado. Las peluqueras que trabajaban en Real 150 se encontraron la puerta del establecimiento cerrada y con un corte se suministro eléctrico. La empresa de la que eran empleadas entró en concurso de acreedores y en el mes de julio se fueron al paro. Algunas empleadas encontraron trabajo en otras peluquerías, pero Anuska Alén y Dana Vispo, decidieron tomar las riendas de su futuro.

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