El Rápido cumple cien años: «A quien hay que felicitar no es a mí, sino a los clientes y a los ferrolanos»

Gala Dacosta Diehl
Gala Dacosta FERROL

FERROL CIUDAD

A sus ochenta años, Emilio Castro es el propietario y único dependiente del ultramarinos más longevo de Ferrol
A sus ochenta años, Emilio Castro es el propietario y único dependiente del ultramarinos más longevo de Ferrol CESAR TOIMIL

El dueño del ultramarinos más antiguo de Ferrol está a punto de soplar 81 velas

27 nov 2022 . Actualizado a las 21:15 h.

Cualquier mañana en El Rápido el trajín es incesante. De lunes a sábado, a primera hora empiezan las descargas de género en el clásico ultramarinos de A Magdalena que cumplió cien años este 2022. Todas son atendidas por el propietario y único dependiente, Emilio Castro. Muy pronto empiezan a llegar los clientes, que Emilio (prefiere que lo llamen así, a secas) despacha con cariño pero también con la celeridad que da nombre a la tienda. Conoce a todos sus compradores y da recuerdos para sus familias, y aunque dice no tener secreto alguno para su gran éxito, confiesa que «si vienes con dolor de algo, al llegar el primer cliente se te pasa. La mejor terapia es estar con una ocupación, yo creo que muchos mayores se enferman por no hacer nada y obsesionarse con la enfermedad».

Con casi 81 años a sus espaldas, asegura que lo que lo mantiene vivo es la actividad. Cualquiera podrá comprobar que ni siquiera dispone de una banqueta tras el mostrador. Con una  devoción y una perseverancia casi monacales, entre las nueve y las dos y media (y después de comer, toda la tarde), Emilio atiende a decenas de personas que «no son clientes, sino amigos» y no toma asiento más que para hacer alguna gestión en el ordenador, con el que se lleva de maravilla. Como él mismo dice, «a nuevos tiempos, nuevos métodos. Todo es adaptarse».

Cien años a ambos lados del Atlántico

La historia de El Rápido va pareja a la de Ferrol. Don Emilio Castro, padre del actual gerente de la tienda, era un gallego más en Buenos Aires que abrió un establecimiento a la par ultramarinos y restaurante. Corría el año 1908 y su clientela era principalmente usuarios del tranvía, por lo que disponían de poco tiempo durante la parada para comer y comprar. De ahí procede el nombre de El Rápido, pues alcanzó la fama en la capital argentina por su efectividad sirviendo comidas a los viajeros. A su regreso a Ferrol en 1922, trajo con él a su familia y su negocio y le dio la forma última de lo que es ahora, una tienda de productos delicatesen y de importación. Emilio, esta vez el hijo, se puso a trabajar y no paró desde entonces: con dieciséis años, dejó los estudios y se puso a atender.

Hoy el ultramarinos más longevo de la ciudad no perdió su esencia. Aunque ya no encorchan ellos mismos los vinos en el patio trasero, hace cincuenta años celebraron su aniversario creando un vino cosechero procedente de La Rioja. Desde entonces, gourmets no solo de la zona, sino también de otros lugares de España, encargan cajas enteras de las botellas «Emilio y sus clientes». El protagonista de esta historia enseña con entusiasmo los albaranes de las familias de Madrid y Barcelona que recibirán las quinientas cajas apiladas junto a la puerta y en varios rincones. Pocas palabras negativas salen de su boca, apenas alguna sugerencia: «El pulso de la ciudad es su comercio; lo que no se puede hacer es bloquear el acceso, porque aquí tiene que venir todo el mundo, los de Ferrol y los de fuera».

En la mampara protectora del mostrador, un vestigio de los peores meses de la pandemia, reza en un cartel escrito por él mismo: «Viniste a ser feliz, no te distraigas». Fue en los cincuenta cuando cogió el relevo y ese es el legado que quiere dejar el dueño de El Rápido: «A quien hay que felicitar no es a mí, sino a los clientes y a los ferrolanos en general». Emilio, aunque es un gran conversador, no tiene tiempo para más: se debe a sus clientes y está sumido en los encargos navideños. Se disculpa con amabilidad y vuelve a sus quehaceres tras la balanza y la caja registradora. Y, por supuesto, lo hace de pie.