«Para celebrar los cien años de Casa Amador tenemos una gran sorpresa»

Bea Abelairas
Bea abelairas FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Teodoro Amador con el tostador de café
Teodoro Amador con el tostador de café Miguel Amador

La tienda de A Magdalena mantiene la esencia de su fundador, Teodoro

20 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace cuatro años que Casa Amador vende su café en Amazon. A punto de llegar al centenario, uno de los negocios más queridos de Ferrol envía cada día entre 20 y 30 pedidos por este canal. La gran mayoría son de gente que nunca ha pisado la tienda, ni siquiera Galicia, pero ya están enamorados de sus productos. «Una mañana recibí una llamada de una pareja desde Vitoria para darme las gracias, porque habían comprado el café en Amazon y el aroma les trasladaba a su Brasil natal en cada desayuno», cuenta Jorge Amador ante su hijo, Alejandro, que hace cinco años que ha comenzado a trabajar en la tienda con sede en la plaza del Callao y almacenes en A Gándara, donde está su gran tostador.

Un coche con el anuncio y los muñecos emblema de la casa Amador
Un coche con el anuncio y los muñecos emblema de la casa Amador

Seguramente el gran éxito de Casa Amador es saber adaptarse a las distintas épocas desde que Teodoro Amador, el fundador, tomó las riendas de un negocio en el que trabajaba como empleado. «Por los documentos que he encontrado por ahí el café llegaba al propio puerto de Ferrol», explica Alejandro, que estudió Informática y poco después ADE con vistas a incorporarse al negocio familiar. Durante la pandemia él fue el encargado de responder al aluvión de mensajes por todas las vías que les pedían envíos de sus productos y ahora lleva meses preparando la «gran sorpresa» con la que celebrarán el centenario.

Jorge, Luis, Isabel y Alejandro Amador
Jorge, Luis, Isabel y Alejandro Amador CESAR TOIMIL

«Tenemos que agradecer a la gente su cariño: todos los días recibimos alguna llamada o visita de personas que reconocen a sus abuelos en nuestras fotos antiguas», cuentan padre e hijo sentados en el café Bonilla, otra casa bien querida, que tienen ante su puerta en el centro de Ferrol. Una de estas visitas es la de Gonzalo Méndez, el empleado más antiguo: «Nació el mismo año que la casa, tiene 99 años y ahora viene a comprar», cuenta Jorge de una de tantas personas que ya se sienten parte de un negocio donde la plantilla nunca cambia. Son Concha, Modesto, Nuria, Emilio y Ángeles, que se recupera de un problema de salud. El resto del equipo está vinculado al apellido de la casa: los hermanos Jorge, Luis e Isabel Amador. Montse Pérez, la encargada de traer los vinos de siempre y las novedades más audaces, mientras su hijo Alejandro atiende las redes, los pedidos de Internet y su tío Alfonso, la oficina.

El fundador, Teodoro, ante sus empleados
El fundador, Teodoro, ante sus empleados

Pavos vivos y un mono

La tienda de Casa Amador es un centro de recuerdos, de clientes que entran con una sonrisa y se quedan a charlar. Rememoran cuando sobre el mostrador había un monito. «Y hubo un tiempo en el que se colgaban pavos vivos en la puerta por Navidad», cuenta Jorge, que atesora cientos anécdotas, como la de una mujer que le preguntó a otra en un vuelo a Barcelona si era de Ferrol porque su bolso olía al café de Amador. Los chocolates, las conservas, los frutos secos son otro éxito de una tienda que cuenta con 3.000 referencias y en la que cada día se trabaja para sumar más. «Siempre incorporamos cosas nuevas y especiales, aunque a veces no funcionen», promete Alejandro. Por eso, Casa Amador ha logrado la magia de conservar clásicos gastronómicos y, a la vez, ser una gran caja de bombones en la que siempre hay nuevos sabores.