Saldos, colas y autobuses

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

FERROL CIUDAD

EDUARDO PEREZ

Nunca pensó tal cosa la sardina, decía mi abuela cuando alcanzaba precios de récord

14 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Nunca pensó tal cosa la sardina, decía mi abuela cuando alcanzaba precios de récord. Nunca tal cosa pensaron las estaciones de la ciudad cuando empezó el saldo de billetes. Las estaciones, claro, no están para pensar. A los que están para pensar solemos pagarles un sueldo público. Esa es otra historia.

Pero las estaciones lo ven todo mucho mejor que las cabezas pensantes. La maltrecha dársena de los autobuses de esta ciudad, mientras sueña en convertirse en una intermodal de diseño, observaba el viernes por la tarde cómo se alargaba la cola para el bus de Ferrol. Hora punta para la vuelta a casa de los estudiantes y parece ser que también para el resto de los mortales que ya no estudian pero tienen la sana costumbre de usar el transporte público. La cola crecía esperando el bus de las 18.30, después de haber vivido una confusa mezcla con la cola del coche de las 18.15.

El bus llegó y empezó el ritual de subida. A la estación. A Caranza. A Fene. ¿Este no para en Pontedeume? Espere que saco la tarjeta. Marca el tique 2,05 euros el trayecto a Ferrol pagado con la tarjeta azul de la Xunta. Como para no hacer cola. Y eso que el viaje a Ferrol es la prueba evidente de que el bus no tiene que luchar con el tren en este recorrido: no tiene competencia, no hay viajes gratis en el final del eje atlántico. A Vigo, el billete cuesta ¡0,64 euros!