Un paseo por donde el golfo Ártabro se llama Fene y Mugardos

Cristóbal Ramírez A CORUÑA

FERROL CIUDAD

Cristobo Ramirez

Vistas panorámicas, viejos astilleros y arquitectura en una ruta cerca de Ferrol

21 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las playas de Fene, en el fondo del golfo Ártabro, son las típicas playas gallegas pero de ría cerrada como es la de Ferrol: poca arena, mucho guijarro. Aquí no batieron nunca las olas con la suficiente fuerza como para desmenuzar con firmeza las rocas. En la que se extiende entre la ribera industrializada y la cofradía de Barallobre su principal valor _amén de que un cartel asegura una buena calidad de las aguas_ es la vista, la panorámica. Otra panorámica distinta de la parte intermedia de la ría de Ferrol, oculta tanto la entrada con sus castillos como el fondo con la desembocadura del Xubia, aunque esta última se adivina porque ahí está el imponente monte Ancos dominándolo todo hoy como cuando hace dos milenios se construyó en su cumbre un gran castro.

Estar en esta playa es entender mejor la industrialización de Ferrol y su entorno. A la derecha quedan los astilleros del viejo Astano, y a la izquierda la base naval de A Graña, con manchas grises que no son otra cosa que barcos de guerra. Y ante los ojos, los astilleros de Navantia, el Arsenal (más manchas grises) y las torres del barrio de Caranza rodeadas por un cinturón verde, quizás ignorando sus habitantes que todavía en los años 50 se alababa la calidad de las parrochas que se pescaban en aquellas aguas.

Y en el medio de ese cinturón verde, casi tocando el mar, un sencillo templo blanco. Es la iglesia de Caranza, donde los habitantes de ese montículo tan largo (todos labradores hace siete u ocho décadas) bautizaban a sus hijos y se casaban.