Perder una batalla

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL CIUDAD

27 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace tiempo, una frase, que anoté en mi cuaderno de campo, es permanente referente para no tirar la toalla cuando aprieta el desaliento ante un fracaso: «perder una batalla ayudará a saber luchar con más habilidad en el próximo combate». Porque creo que los ciudadanos estamos perdiendo, no una sino muchas batallas en la necesaria tarea de defender y mejorar la calidad de nuestra democracia, rescato esta reflexión para huir de la tentación de tirar la toalla. Sí, tirarla y sentarme sobre ella. Pienso que es hora de una llamada a mirar los muros de la patria y descubrir cuantas grietas se abren en los pilares que un día, no muy lejano, nos unieron para recuperar los derechos y libertades que tantos años se nos negaron…

Y pongo en el frontispicio de esta reflexión valores como la dignidad de la persona, el respeto a las instituciones, a España y al diferente… Porque observo, con inmensa preocupación, que son atacadas impunemente. Claro que, entre otras, me refiero a la Justicia. Porque es el último garante del ciudadano ante agresiones a sus derechos. Pero también de valores como la lealtad institucional y personal o la exigencia de responsabilidad, cuando el poder, aunque de origen legítimo, se ejerza orillando obligaciones, compromisos e incluso la ley…

El monólogo desde el plasma monclovita, la opacidad de ciertos acuerdos inconfesables, la reiterada mentira sin vergüenza ni rubor, son armas de protección del confort que proporciona el poder. Invencibles si no se les hace frente sin miedo a la derrota, que, en democracia, solo será una batalla que anuncia la victoria que apague el avivado fuego del rencor…